Restaurante Al Grano: Buena opción


Muchas días pasando por la puerta de este local ubicado en el fenestrado Sal Fina y junto a un local de comidas para llevar, reconozco que no me había llamado la atención hasta la publicación de un artículo periodístico que me hizo saltar la alarma. Una buena descripción de la trayectoria profesional del chef Carles López, me hace interesante la visita de exploración para uan primera toma de contacto, esa primera impresión que luego perdura.

El local tiene una parte de terraza al entrar en la parcela, bien decorada, con mesas separadas a modo de terraza de verano que será muy interesante para las noches estivales, pero también para las comidas de un buen día de invierno sin viento. Una puerta que da acceso al interior del chalet, con una barra a la entrada para el servicio de bebidas y cafés de las propias mesas, con espacio para una mesa alargada de grupo (10-12); la zona centro dispone de varias mesas bien separadas; una más que correcta bodega y al fondo, la entrada a la cocina. No es fácil la adaptación del interior de una chalet para distribución del comedor de un restaurante y dar una aire cálido al interior del local; hay un problema de difícil solución que es la constante entrada y salida de servicios por la puerta a la zona de la terraza. La decoración es sencilla pero transmite pulcritud.

Hay mesas para dos algo estrechas y las otras mesas (y las sillas) son de poco esfuerzo decorativo pero cómodas, con amplia separación; mantel individual, servilleta de papel/tela presentada en forma de rulo atado bastante efectista, cubiertos y copas correctos, vasos sencillos y mejor la vajilla. El servicio en sala es joven pero bien preparado, amable y efectivo.

La carta de comidas es consultable en web y también la tienen impresa ya que también es posible, y al mismo precio que en sala, llevarte la comida a casa, situación especialmente recomendable en el tema de arroces, con algunas opciones arriesgadas apetecibles; algunos requieren encargo el día previo. La mayor parte de los asistentes de este día (casi el 50% de ocupación entre exterior e interior) vamos al menú de días laborables (cambia a la semana y parece anunciarse en la web aunque aún estaba el anterior) del que existen dos opciones: corto ( menú diario) y largo (menú ejecutivo) por 12.50€ y 16.50€ respectivamente; el ejecutivo consiste en 2 entrantes de 3 opciones, un principal de 2 posibilidades y un postre del día, más café y una bebida: el corto reduce 1 entrante y el postre; mayoritariamente parece mejor opción el largo. Llama la atención que a la solicitud de pan avisan de que tardará 4 minutos (seguramente porque se hornea a petición) y no se sirve ni se cobra como extra, salvo demanda explícita.

La carta de vinos es más amplia de lo esperado con variadas DOs, vinos de gama baja y media principalmente, con precios correctos y con la habilidad de que en la impresión en papel se informa mediante (*) de las posibles ausencias (frecuentes), siendo muy fácil marcarlas (y borrarlas) con lápiz conforme se vayan produciendo cambios de stock: una lástima con lo que me gusta acertar faltas. En total hay 17 opciones (teóricas) de blancos; en tintos mucho Rioja pero también hasta 18 vinos tintos de otras DOs, un par de rosados de los interesantes (Muga, Impromptu), tres cavas y tres dulces; con la presencia al completo de Hispano Suizas, lo que no es una mala referencia. En la opción por copas solo se me ofrece Bobal de San Juan para el menú: habrá que aceptarla.

Para este día, había para comer:

- de entrantes: crema de puerros con picatostes que dejé pasar.  Huevos rellenos estilo Thai que resultaron ser dos mitades de un único huevo, bien cocido, con un relleno aceptable de sabor. Entrantes del día que en otras mesas se ofrecieron croquetas de setas, jamón o cocido, pero en mi caso y por tardón, se limitó a la ensaladilla rusa, bien hecha, ración correcta y con una decoración a modo de rosquilleta y barrita de pan tostado muy dignas.

- principal: una, sorprendente en este tipo de menús del día, pechuga de paloma torcaz en su jugo con ensalada de cus-cus que comentaron como algo seca. En mi caso me fuí a un punto fuerte de la cocina como es el arroz que era un arroz negro y meloso de sepia bruta y butifarra de Ontinyent (en Valencia tiene fama el embutido de esta localidad), que se sirvió en un perol (recipiente redondo) de hierro, con una capa fina de arroz pero en ración buena, en acertado punto de cocción, con tan buen fondo como escasos eran los tropezones de sepia. Recomendable.

- postre del día (no elegible): teóricamente era yogurt de higos de Alcora, pero se me ofrecen otras opciones y me quedo con una espuma de chocolate bien resuelta.

- café: bueno, pedido con hielo y sin problemas.

Merecerá otra visita en fin de semana y a la carta para profundizar algo más en esta cocina que apunta interesante en una localidad que va mejorando (lo que no era muy difícil) en opciones de cocina. 

Recomendado por 2 usuarios
  1. #1

    Joan Thomas

    Muy buena presentación, tiene buena pinta. Será muy interesante leer tu comentario cuando vayas en fin de semana, fuera del menú diario...
    Saludos

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