Buen lugar para quitarse el antojo (¿antojito?) de comida mejicana. Ni más-más, ni más-menos.

Quien no haya brujuleado por esas calles en su mocedad es que no ha tenido juventuzzzz ni ná que se le parezca. Bilbao, Alonso Martínez... Cuesta reconocerlas de día, pero uno ya tiene una edad (ehem, más dos que una).

Local limpio y aseado visualmente. Mesas y sillas altas. Como tengas problemas de espalda o un trasero generoso igual no estás cómodo. Amos, meseocurre, no sé. Yo soy muy gallináceo. Con un palo en que posarme ya me hago hueco. Eeeeh, tranquilos todos. De excursión por el local veo que al fondo hay otro sala y ahí sí te puedes sentar cómodo. 

Carta corta. Un palmo. Eso no es malo. Es, quizá, sensato. Vamos a comer algo que es de lo que va el asunto. Unas muy agradable mollejas chipotleadas levemente picante, un par de tacos de carnitas pipeadas y un par de tacos de pastor. Con un par de cerves uno se da por antojo satisfecho.

... un lugar pensado para gustar. Lo pongo fácil: Afeitado para gustar a todos los paladares. Más fácil: El picante pica muy poco y lo demás no pica nada, de modo que los melindríticos/-as pueden ir sin miedo y pavor.

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