Restaurante Desogos: Tradición al poder


De camino desde Bosa a la playa de Is Aruttas paramos en Cuglieri a comer en esta céntrica trattoria familiar. Salón con un puñado de mesas bien separadas, vestidas con manteles de cuadros y ocupadas en su mayoría por locales. Hicimos lo que ellos, nos dejamos aconsejar y compartimos una serie de platos de riquísima comida casera, a modo de menú degustación.

Empezamos con una selección de productos de la huerta todos ellos marinados: tomates rellenos de atún ligeramente picantes, alcachofas, cebolletas, garbanzos, habas y judías blancas. A continuación llegó un salpicón de pulpo, mejillones y langostinos seguido de una tabla de embutidos sardos.

Y llegó la pasta. Tres fuentes de macarrones con almejas, mejillones, buey de mar y salsa de tomate, gnocchis con ternera y salsa de tomate, y raviolis de ricotta con salsa de tomate.

Nos ofrecieron continuar con la carne pero tuvimos que parar. No podíamos comer más. Tan solo pudimos rematar la faena con un sorbete de limón y un extraordinario café, aunque al final tuvimos que hacer hueco (nosotros y los que quedaban en el salón) a un trozo de tarta cortesía de una de las mesas en la que se celebraba un cumpleaños local.

Vino blanco de la casa, pan carasau y de hogaza.

Servicio muy eficiente, cercano y simpático.

Es todo un placer comer en sitios así.

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