Restaurante Koraku Bekkan

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Datos de Koraku Bekkan
Precio Medio:
99 €
Valoración Media:
9.0 10
Servicio del vino:
- 10
Comida:
10.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
10.0 10
Fotos:
0
 
País:
Japón

Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: Japonesa
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 99,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


1 Opiniones de Koraku Bekkan

Fecha de visita: 22/02/2018

Cena 2 pax.

Precio por persona: 99 euros.

Comida 10.

Entorno: 7

Rcp: 9

Servicio: 7

Servicio del vino: -

Lo mejor: Cualquiera de las piezas de pescado.

Lo peor: La dificultad para entenderse.

Antes que nada, una explicación: Como celebración por el maratón en esta ocasión teníamos pensado acudir a Sushito Masa o a Tempura Kondo, más conocidos ambos, pero el primero estaba completo y el segundo de reformas. Así que a través de un amigo de un amigo, al que no conocemos de nada, pero que al parecer trabaja en una gran empresa japonesa, nos reservaron en este restaurante, en el cual, según nos dijeron, acostumbran a celebrar sus éxitos comerciales. Quería dar esta explicación porque tengo mis dudas sobre si este comentario servirá de ayuda a alguien, ya que no sé ni cómo se reserva, ni si reservan a occidentales….

Otra aclaración, el restaurante consta en Google como Köraku Sushi Annex, a mí me dijeron que se llamaba Koraku Bekkan, y así lo indico. También indico la dirección que consta en google, que nosotros nos sirvió para que el taxista nos llevara hasta el restaurante sin problemas.

Una vez hechas las aclaraciones entro en detalles. El restaurante está un poco escondido, pasamos un par de veces por la puerta antes de encontrarlo. El local, casi sin decoración, consiste en una pequeña barra para unos 8/10 comensales y dos reservados separados por paredes de papel. Imprescindible descalzarse a la entrada. Ni un solo occidental y el resto comensales sorprendidos por nuestra presencia, de hecho algunos de ellos nos preguntaron cómo es que acudíamos a este restaurante…. El servicio consistía en el sushiman, un ayudante, una señora que servía las bebidas y otra persona que recogía los platos de los reservados. La señora y el sushiman hablaban levemente inglés, lo suficiente como para entendernos a duras penas.

No hay carta de comida, aquí se come lo que el sushiman va preparando sobre la marcha y sirviendo enfrente de los comensales en la barra (creo que eso se llama omakase). Comenzamos con una sopa miso riquísima y reconfortante tras el frío de la calle. A continuación un surtido de sushi, espectacular y después nigiris hasta que el comensal indique que ya ha comido suficiente. El pescado era un auténtico espectáculo con una frescura, una pureza y un sabor impresionante, como nunca había probado hasta ahora. Pensaba que la experiencia en restaurantes como los de magníficos sushiman patrios como Pedro Espina o Mario Payán sería similar, pero realmente fue distinto, cada bocado rozaba la perfección, el sushiman solo tomaba con la mano en cada ocasión, de una sola vez, la cantidad exacta de arroz y la soja la servía él mismo con un aparato parecido a un cuentagotas. Hasta tal punto buscaba la perfección que en una ocasión, uno de los nigiris no se sostenía en pie, así que en vez de corregirlo, lo desechó y preparó uno nuevo.

Entre los distintos bocados destacó la ventresca o “toro”, mira que la he probado veces, pero nunca en mi vida de tal calidad. Me encantó el erizo, que aunque si bien no tenía un sabor tan fuerte y yodado como el nuestro, sí tenía un sabor y textura espectacular. Probamos el venenoso fugu o pez globo, estaba bien, pero tampoco nos llamó demasiado la atención más allá de su fama. Magnífico el calamar, con una textura distinta a la nuestra, algo menos dura. Sin embargo me pareció más anodina la anguila, bocado en el que creo que salimos ganando ampliamente con las anguilas nacionales, especialmente las del delta del Ebro de Kabuki. El nigiri de langostino no es apto para todos los públicos, ya que el sushiman lo atraviesa vivo con un palillo y la pobre criatura no para de mover la cola y después se lo llevan a cocer, en mi caso no hay problema, pero la verdad es que da un poco de pena.

En cuanto al tema vinícola, nosotros nos pedimos solo una cerveza, pero el resto de comensales bebían todos Louis Roeder y Tattinger, de hecho nos insistieron en que no era el sake, sino el champagne lo que realmente acompañaba a la perfección al sushi. Insistieron también en invitarnos a unas copas de su champagne, y por eso de respetar las costumbres ajenas, no tuvimos más remedio que aceptarlas……

Cuestión importante es que admiten el pago con tarjeta de crédito, lo cual, aunque sorprenda, no es frecuente en restaurantes tan pequeños en Tokio. En mi caso no funcionó ninguna de las tarjetas que llevaba, pero afortunadamente llevaba efectivo por si acaso.

En resumen una de las experiencias gastronómicas más impresionantes de mi vida y que recomiendo encarecidamente a todo aquel que visite Tokio, siempre que sea posible la reserva.

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