Restaurante Wilda en Madrid
Restaurante Wilda
País:
España
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Cód. Postal:
Tipo de cocina:

Añadir vino por copa

Precio desde:
22,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
lunes y martes
Nota de cata PRECIO MEDIO:
22 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
7.4
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
8.5
Comida COMIDA
7.0
Precio medio entorno ENTORNO
7.0
RCP CALIDAD-PRECIO
7.0
Opiniones de Wilda
OPINIONES
1

Noviembre 2017

Los amantes del vino están de enhorabuena, a sitios como La Fisna, Territorio Era o El Bendito se suma ahora Wilda, un pequeño "Wine Bar" abierto en la calle León, en plena zona Huertas. Su lema es "vinos felinos", pues pretenden que los vinos que ofrecen sean como los gatos, es decir, con una personalidad independiente y un fuerte carácter. Aquí no busquen Riberas o Riojas de lineal de supermercado porque de eso no trabajan.

El alma mater del asunto es Sonia Bueno, filóloga reorientada al mundo del vino, con enormes conocimientos sobre la materia, miembro de la Asociación Madrileña de Sumilleres, la Unión Española de Cata y el grupo Sherry Women. Casi nada...

El local es alargado, con unas cuantas mesitas altas, cocina a la vista y una preciosa barra de acero inoxidable, heredada del Bar Paco que estaba instalado anteriormente. Decorado en plan minimalista, colores neutros, paredes desnudas, ladrillo visto... todo puesto con mucha ilusión y escasos medios.
Como no podría ser de otra manera la carta de vinos es apabullante, referencias de pequeños productores y bastantes vinos naturales sin sulfitos, destacado una cuidada selección de generosos por copas. Merece mención especial la lista de espumosos, de los que Sonia es fan declarada, champagnes, cavas y ancestrales, que en pocos sitios se pueden encontrar en Madrid.

En cuanto a la comida, Iván Cerdeño, de El Carmen de Montesión, les ha echado una mano para confeccionar una carta breve, en la que predominan los escabeches, las conservas y los embutidos. Unas pocas raciones para compartir y acompañar, aquí los protagonistas son los vinos y el condumio es secundario. Sobre todo ahora en invierno, se echa de menos algún guiso, o algún plato de cuchara más en la carta.

Entre cuatro personas, pedimos:

- Rulo de perdiz. El ave se presenta escabechada y envuelta en una especie de rollitos thai hechos de pasta de arroz. No nos dijeron mucho.

- Escabeche casero de bonito. Con cebolla y zanahoria. Sabroso y jugoso. Impecable.

- Callos, que les traen directamente de Montesión, cortados en trozos más bien grande como debe ser y con la salsa bien trabada, aunque poco picantes. Nos hubiesen gustado con algo más de alegría.

- Terminamos con media tabla de quesos de cuatro variedades: cabra con ceniza, oveja, Comté y un excelente Stilton.

Para beber, primero tomamos "El Rey del Glam" de Alfredo Maestro, un tinto de garnacha de Gredos de maceración carbónica. Poca graduación y mucha fruta, puro zumo de uva. Demasiado "natural" para nuestro gusto.

Por recomendación de Sonia, continuamos con un "Toros de Guisando" un Shyrah de Cebreros de 2010, de Bodegas Fuentegalana, más estructurado y más tradicional, que triunfó más que el anterior.

Pues nos ha gustado este sitio, para repetir y recomendar. Hay que volver para seguir explorando esa bodega

PD.: Al que no le guste el vino, no se me ponga nervioso que también tiene alguna cerveza artesana.

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