Restaurante Taberna La Elisa

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Datos de Taberna La Elisa
Precio Medio:
27 €
Valoración Media:
7.6 10
Servicio del vino:
8.5 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Madrileña
Vino por copas:
Precio desde 25,20 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Lunes

Teléfono


2 Opiniones de Taberna La Elisa

Lo que viene siendo taberna. Quidizir, dejarsus de tabernas canallas y gastrotabernas. Esto es, afortunadamente, una taberna. Cañas, vermuzzzzes y puede que haya vino; no lo busqué.

Tiro pa'la barra que todavía tengo que dar el estirón. Tienen carta y pizarras. Pero amos, carta normal y razonable que esto es una taberna. ¿Lo había dicho ya? Hay picoteo sensato (que igual los insensatos son otros) y cuchareo y cosas ricas que apetecen.

Te calzas tu par de cañas (yo sin alcohol que hay que reservar el hígado para más altos fines) con unos chicharrones con guindilla y cebolleta, tu par de croquetas de jamón y tu media de judiones con rabo y sales contento. Además, para hacer tiempo entre cañas te ponen tu algo de un rico choricico. ¿Veis? Una taberna.

Nota: Las croquetas como exégesis del universo. Intenso sabor a jamón. Bien esto. Textura que acepto. Sin embargo encuentro en ellas un punto de ranciedumbre que como que no. Pero igual es cosa mía.

Santa María, la calle paralela a Huertas, va a acabar llamándose Pasaje del Triciclo, pues con Tandem y éste, estos chicos ya suman tres locales abiertos uno al lado del otro.
Realmente es una reapertura pues La Taberna de Elisa es un clásico del barrio que llevaba cuatro años cerrado, tras haber albergado en los últimos tiempos un karaoke y un pub irlandés. En el aspecto decorativo, muy acertadamente, se han limitado a darle un lavado de cara y han conservado la preciosa barra de madera, los llamativos azulejos que decoran las paredes y las repisas con botellas centenarias.
El concepto de negocio de tan sencillo resulta rompedor. En estos tiempos de gastrobares abiertos en serie con cartas clónicas de cocina de fusión, ellos han abierto una tasca madrileña de toda la vida, sin más pretensiones que servir cañas bien tiradas, tapas castizas y buen producto con una mínima elaboración.
Acodados en la barra tomamos, en formato media ración, una suave ensaladilla rusa, un meloso morro rebozado y un contundente pisto acompañado de huevo frito y patatas paja. Todo muy rico, como en el resto de locales gestionados por estos chicos, se nota que aquí hay cocina y cocinero.
No se han olvidado del vino y manejan una carta corta, pero bien seleccionada por el sumiller de la casa madre (con algún champán y generoso incluido), de la que nos recomendaron Gatuno, un tinto de Garnacha de Cenicientos (Madrid), fresco y ligero, que trabajan en exclusiva y que resultó ser estupendo.
El servicio, comandado por el gran Javi, ex-jefe de barra de Triciclo, no puede ser más simpático y agradable. Los precios son populares, una comida o cena de tapeo, con una botella de vino, es difícil que suba de 30 € por cabeza.
En cuanto al ambiente, éste domingo, sin haber hecho publicidad, acabaron con el local a reventar, por lo que les auguro mucho éxito. Ya estáis tardando en ir a probarlo.

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