Restaurante muy bien situado, en primera línea de mar. Planta baja más informal, con opción de comer o hacer copas (música en directa o DJ en ocasiones) y comedor en el primer piso, con amplia cristalera con vistas al mar, bahía de Roses y Pirineos.
La descripción que hace Joan en la anterior y única reseña, de 10.
Carta sencilla y marinera, servicio de sala amable, mesas sin manteles, espacio con aspecto desordenado (buscado) y objetos diversos repartidos.
En esta ocasión unos mejillones estilo mexicano, buenos pero poca cantidad por el precio, un calabacín laminado con parmesano y un calamar de potera a la plancha, correctos.
Los postres, un buen flan con nata.
Cocina sencilla, sin más pretensiones, con una buena situación, por comidas informales.
Flan
Calamares
Calabacín
Mejillones
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