El local fue remozado en 2022. La decoración actual, para mi gusto, un tanto recargada y oscura. Ambiente bullicioso, ruidoso. Servicio desbordado. Tuvimos que esperar bastante en varias ocasiones. Mesas bastantes juntas. Salvamanteles individuales de yute o similar. Servilletas de papel. Carta compuesta principalmente por platos para compartir, con bastantes recetas tradicionales con un toque de fusión. Carta de vinos corta con referencias de gama media-baja, aunque algunas me parecieron interesantes. Copas sencillas. Servicio consistente en apertura.
Me invitaron y no dispongo de la factura. Solamente fotografié los platos que probé:
- Surtido de tapas Méli “20 aniversario” - 5 tapas ganadoras del 1r premio del "Concurso de tapas de Zaragoza". En general, bastante buenas, aunque la temperatura de algunas no me pareció la ideal.

- Ensaladilla rusa de langostinos - Buena, aunque me sobró tanta decoración y eché en falta algo más de ensaladilla.

- Coulant de chocolate blanco - Muy bueno. Algo falto de potencia para mi gusto. Debería llevar una quenelle de helado que, como puede observarse, cambiaron por un amasijo de helado y otro de nata.

Para beber, una botella de 900 viñas edición limitada 2023, servida con camisa de frío.

Luces y sombras...
Nuestra mesa, compartida con una pareja sentada en el otro extremo.
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