Subimos a Girona desde tierras alicantinas y se hace la hora de comer. Huyendo de los autogrill, dejamos la AP7 a la altura de Torredembarra y, sin consultar demasiado en la red, nos detenemos casi en el primer local que vemos al acceder al pueblo. Podría habernos salido "rana·. Sin embargo, acertamos y el local cumplió sobradamente con lo que íbamos buscando.
Cal pastoret se ubica en un gran caserón tipo masía al que se accede a través de un bonito jardín. Como el tiempo aún lo permite, el servicio de comidas se viene haciendo únicamente en la terraza. Llegamos pronto y tuvimos suerte porqué, de encontrarnos el comedor con una quinta parte de ocupación, pasó a llenarse completamente en poco más de veinte minutos. Y no es pequeño.
Carta con muchas propuestas. En ella podemos encontrar un buen número de entrantes, tanto fríos como calientes, pastas, arroces, carnes, pescados y hasta veinticinco postres diferentes. Todo en ella resulta apetecible. Cocina tradicional, clásica, casera a precios que cabría calificar como correctos. Tenemos que seguir en ruta y decidimos comer poco: un principal para cada uno.
Yo me pedí Mollejas de ternera a la brasa, pero conseguí establecer una alianza con mi queridísimo hermano y decidimos compartir ambos principales. Él se había pedido Atún rojo fresco a la plancha. Ambos platos perfectamente ejecutados. Buen producto, punto de cocción óptimo y guarniciones diferenciadas en uno y otro: patata asada versus patatas "paja", escalivada versus tomatitos cherri... Deliciosos.
A parte del rinco pan tostado amb oli, sal i tomàquet que se sirvió como aperitivo, vi otros principales que se pidieron mis acompañantes: Bacalao, costillar a la brasa, raviolis de ceps con gorgonzola y pera... Todos con una pinta extraordinaria y, según ellos, también deliciosos.
De postre yo tomé una Crema catalana que, para no amargarnos la fiesta, también rayó a un alto nivel. Buen colofón. No tomamos vino, pero la carta me pareció algo escasa y con referencias bastante conocidas. En su lugar tomamos cervezas, refrescos y agua. Servicio atento y diligente. Un lugar al que volver sin apreturas de horario (será difícil) e ir conociendo poco a poco la larga relación de platos de su carta.
Me estoy volviendo pasota, jeje. No. Ya sabes como he ido de liado estas semanas. Tampoco sabía cierto donde nos pillaría la hora de comer.
Sí. Lo que pasa es que no es igual visitar un restaurante "en ruta" como cuando tienes todo el tiempo del mundo por delante. Había que llegar pronto a Girona. Algo gordo nos esperaba.
Jajajaja. Así es
A veces puede uno tener buenas sorpresas... y el riesgo es mínimo cuando se sabe que al final del trayecto se va a estar altamente recompensado.
Saludos
Y eso que sois unos tragabalgas, yo, sabiendo lo que os esperaba para cenar, ni paro.
Pedoneme Vd si lo dudo.
Saludos
Bueno, parar si paro, que uno ya tiene una edad y la próstata no aguanta tanto.....
Pero ni punto de comparación con el saque que tienen algunos personajes como el que nos ocupa.
Pues ánimo. hay que entrenar con más intensidad, que valor no te falta.
Saludos
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.