Restaurante Araboka (antes Eboka): Eboka casa de vinos y comidas


¡Qué presión me genera escribir una primera reseña sobre Eboka!
Empezando por el título... ¿qué poner...? ¿Dom Vinos 2.0? No... esto no es Dom Vinos. ¿Nuevo en plaza? Tampoco... ya lo sabemos todos. ¿Dos o tres palabras que resuman la experiencia? Imposible, hay que extenderse. ¡Casa de Vinos y Comidas! Sin más... por algo es el "apellido" de este Eboka. Heredero, en cierto modo, de Dom Vinos. Antonio va más allá en este nuevo proyecto. Un proyecto donde importa mucho la cocina. Ojo que no digo la comida... la comida ya era muy importante en el Dom. Digo la cocina. La cocina como espacio físico porque ocupa tanta superficie como ocupaba Dom Vinos. La cocina como concepto porque, ese espacio, sí permite (ahora sí) un mayor desarrollo de platos y productos elaborados in situ.
¡Qué decir de Antonio! Disfrutando como niño con zapatos nuevos o, como él dijo, como hostelero con restaurante nuevo. Alegre, entusiasmado, vital... como siempre, pero con un plus. Después de saludarnos, y de los oportunos parabienes y enhorabuenas, nos enseñó el local. Está orgulloso de su criatura, y justificadamente.
¿El local? Me gustó. En una calle ¿de la judería? muy coqueta y próxima a la catedral. Por localización no se pueden quejar. Amplio pero sin ser tan grande que le haga perder personalidad y calidez. Unas mesas con taburetes altos en el exterior para disfrutar del clima malagueño y del ir y venir de la gente. Una barra para tomar algo. Una zona con mesas altas y taburetes para un tapeo informal pero con más comodidad que en la barra. Una sala con unas 8-10 mesas. Cómodo a mi entender (cada uno opinará a su modo.
Vamos a lo que nos trae aquí... el "comercio y bebercio". ¡Hay carta! ¡No la vi! No hace falta. Nos dejamos hacer. Mejor así y probamos de todo un poco. Si ya nos conocemos...

Iniciamos la comida con un tartar de salchichón de Málaga acompañado por una cerveza artesanal 84B expresamente creada para ellos. El tartar, sutil. Ebokando las meriendas de los que fuimos niños ochenteros... mordisco al bocata y corriendo a jugar, a la piscina o a lo que quiera que fuese que estuviésemos haciendo (cosas de grandísima importancia, sin duda). La cerveza fresca, con notes cítricas, bello color anaranjado y suave de carbónico. Buen maridaje.

Seguimos con un clásico que no podía faltar en la casa. Ajoblanco malagueño con helado de vino de málaga. Aderezado esta vez con unos trocitos de mango. Muuuuy bueno. EL maridaje, clásico con este plato, Ariyanas naturalmente dulce. Nada más que añadir. Un acierto. Eboka a Málaga entera en unas cucharadas y unnos sorbos.

Clarines y timbales anuncian al tercero de la tarde. Foie mi cuit hecho en casa con reducción de PX y vainilla. Suave, bien de sabor. Notas florales sutiles que no alcnzo a identificar pero que me traen recuerdos de bollería... agua de azahar. No lo identifiqué hasta que nos lo dijeron. Acompañando, Valverán 20 manzanas. Esa sidra golosa, versátil y con acidez suficiente para limpiar la boca del foie. Una sidra que, a mi, me eboka a las chucherías de manzana.

Cuarto envite... espectacular... Fideos tostados con langostinos y un gratén que incluye el coral de los mismos. Parece, en el plato que va a estar seco, pero nada más lejs de la realidad. Un aroma fabuloso sube del plato y te dice que lo pruebes ya. Suave graten que da jugosidad. Sabor intenso, textura crujiente de los fideos que se han gratinado... eboka a una fideguá... pero sublimada. Lo lleva de la mano un vino de Barbadillo llamado Mirabrás. Sorprendente. Blanco con un año de crianza bajo velo de flor. No es una manzanilla... no es un blanco al uso... es Mirabrás. Fácil de beber. Me transportó a una tabernita sanluqueña con una tortillita de camarones.

Más aún... Ravioli de carabinero con un caldo potentísimo de sabor. El ravioli muy rico... pero el jugo que lo acompañaba... brutal. Me faltó una cuchara para comerlo. De hecho la pedí para tomar ese potentísimo jugo. Para haber repetido de ese caldo. Maridaje con Cunqueiro Tercer Milenium. Vino blanco gallego de mezcla de uvas treixadura, godello, albariño...

El siguiente pase es una ventresca de atún a la parrilla con una pipirrana. la ventresca con la grasa bien torradita y crujiente con excelente sabor y manteniendo la jugosidad de la pieza. Aquí habrá quien esté más o menos de acuerdo con el punto del pescado. A mi, personalmente, me hizo entrar en contradicción. Me gusta menos hecha en general pero, la grasa tostada estaba espectacular. Muy buen equilibrio para mi gusto aunque, como digo, aquí entra en juego el gusto particular de cada uno. El plato ebokaba Barbate. Lo acompañaba un Amphora Gris, creo recordar que 100% xarel.lo. Suave y sutil. Rico, pero me gusta más su hermano Amphora Roja.

El sexto de la tarde suele marcar el final de la corrida... pero el amigo Antonio nos soltó hasta los sobreros del encierro. Nos saca una carrillada estofada... sin palabras. Se deshace con mirarla. Excelente punto de la carne y potencia de sabor. El especiado eboka sabores andalusíes. Como maridaje un amontillado VORS de Jerez, Del Duque de González Byass. Nada que decir. Sobran las palabras con estos vinos.

Cerramos los chiqueros con la suelta del segundo sobrero... un bizcocho de algarroba con mousse de chocolate rubio. Rico el bizcocho, suave y ligera la mousse. Lo acompaña una curiosidad... Pandorga. Vino dulce de PX hecho en Cádiz que podría pasar por una moscatel de Málaga. Curiosísimo. Porque en la etiqueta ponía que es PX y el origen... si no, de verdad, a mi me la cuelan y digo eso, que es moscatel malagueño (claro que colarme un gol a mi no debe tener mucho mérito... jijijijiji).

Resumen de la tarde... mis favoritos los fideos y el jugo del ravioli. Excelentes ambas preparaciones. A destacar además la continuidad del ajoblanco, el sabor y textura del micuit, el punto de la carrillera, el sabor del atún. El maridaje, no podía ser de otra manera, espectacular.

Cerramos con alguna "cosa con hielo" como gusta decir Antonio. Nos prepararon, empaquetada, una "merienda coqueta" con unas nubes caseras y unos pop cakes que no pudimos probar alli. Al día siguiente sí nos la tomamos y decir que estaba muy graciosa y bien resuelta. Un oporto hubiese sido excelente compañero... pero en el hotel no teníamos.

Tenía cierto miedo de perder el encanto de Dom Vinos (palabra que me había propuesto no hablar de Dom...) pero no ha sido así para nada. Es mucho más. No es la versión corregida y aumentada... es EBOKA.
Como siempre que acudimos a tu casa, Antonio, gracias. Espero volver a verte pronto.

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