Restaurante Cachaca: Unas cosas bien y otras no tanto


Noche previa al festivo del 15 de agosto y, habiendo hecho previamente una reserva con un 40% de descuento en carta nos dirigimos a este italiano de comida toscana situado en pleno Gòtic de Barcelona, algo temerosos después de los últimos acontecimientos violentos en la ciudad condal donde no hay día que pase sin que ocurra algo.

El local es muy pequeño aunque acogedor pero tiene la incomodidad de estar todo apretado (nos enteramos por encima de la vida sexual de las dos mujeres de la mesa contigua). También uno de los camareros nos juntó por un rato otra mesa y luego la retiró, algo que no entiendo mucho la verdad. Hacía quizá un poquito de calor con lo que la experiencia, sin ser agobiante, no fue todo lo cómoda que se desearía.

El servicio de vino nos dejó una sensación agridulce. Sólo hay vinos italianos (esto me parece muy bien) y elegimos un Chianti (17 eur) que, a pesar de no tener casi crianza, nos gustó bastante: con cierto cuerpo y muy aromático. Bien las copas. Dos fallos claros: no tienen nevera de vinos, lo que en un local en el que sin el descuento cenas entre 25 y 40 euros me parece bastante lamentable. Y el otro, que el camarero (muy amable) no sabía mucho del tema ya que al preguntarle por el tiempo de crianza nos dijo que era del año 2016 y que de esta manera lo podíamos calcular... En su debe indicar que pusieron una camisa para enfriarlo (al final se volvió a calentar) y que por el precio nos pareció bien. También pedimos una agua de medio litro (1.80 eur). 

Para comer compartimos todo. De entrantes, un surtido de quesos (11.90 eur: todos los precios que indico son SIN descuento, por eso la cuenta final es muy moderada) con 6 variedades (Gorgonzola, Camembert, 3 curados - uno trufado - y otro que recordaba al Provolone) acompañados de ensalada y mermelada. Buena ración por el precio y me gustaron bastante 4/5 de del total. También una Parmigiana servida en cazuelita rectangular de barro (11 eur) que no nos acabó de convencer por la textura: demasiadas hilachas de queso y trozos grandes de berenjena. El sabor sí que era correcto.

De plato "fuerte" un entrecot (16.90 eur) presentado ya partido con una ensalada (quizá pequeño fallo al ser casi igual la guarnición que la de los quesos aunque también llevaba unas patatitas que no estaban mal aunque eran pocas) sobre una tabla de madera (para mi fallo importante: la carne se ha de servir en plato cerámico a poder ser caliente). El entrecot no estaba mal aunque por el precio la ración era algo pequeña. También se ha de entender que el descuento se ha de notar por algún lado. Tomamos también dos raciones de focaccia (a 3.50 cada una) muy ricas al estar calentitas. 

De postre, tiramisú (5.50 eur). A mi me gustó mucho, de los mejores que he probado: cremoso y goloso. Quizá como punto débil servirlo en un bote de esos que se cierran ya que al tener una forma curva era difícil acabar de "limpiar" en contenido con la cuchara. 

En resumen, cena aceptable pero con muchos pequeños fallos. Lo recomiendo con descuento pero hay que decir que la mayoría de los errores cometidos son fáciles de evitar (material no adecuado). Quizá lo que vi más grave fue que no es un sitio cómodo (las mesas están muy cerca de la barra y de la puerta de entrada) y parece más un bar que un restaurante. 

  • Tiramisú

  • Entrecot con rúcula y parmesano

  • Surtido de quesos

  • Parmigiana

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