Primera visita a este local recientemente abierto y que a pesar de llevar muy pocos días en funcionamiento y haberlo hecho en pleno mes de agosto, ya goza de plenos de ocupación. Así como el que no quiere la cosa, fue llegando clientela hasta completar todo el aforo.
Lo primero que llama la atención es la decoración del local, espectacular, muchas luces en paredes y techos que cuando luzcan -al mediodía obviamente no lucen-, auguran un espectáculo visual digno de apreciar. No obstante al mediodía no son necesarias, la luminosidad del local es mas que suficiente. Según he leído, parece que la disposición de las luces se debe interpretar como un homenaje a la feria de Málaga.
Local amplio, sin ser exagerado, con la cocina al fondo y a la vista. Una especie como de barra circular y central, presidida por una imitación de un globo aerostático, muy vistoso.
Muchas mesas, con manteles individuales y correcta separación entre ellas.
Mucho personal tanto en sala como en cocina, y cuando digo mucho quiero decir mucho, y todos moviéndose sin parar, hasta el punto de que si tienes la curiosidad de estar pendiente de la actividad que te rodea, causa estrés.
Carta de vinos mas que correcta, con las principales DO's presentes, y con precios mas que razonables, como ejemplo el seleccionado, un Botani malagueño, uva moscatel de alejandria, a 22€ con iva.
Carta de comercio, sin sorpresas, coincide exactamente con lo publicado en su web, esto que parece una tontería, no lo es tanto, por desgracia, encontrar diferencias entre lo publicado en web y lo ofrecido en sala, está a la orden del día. Aquí no se produce y por ello es digno de destacar.
La carta es amplia, muy amplia, de carácter informal, con propuestas variadas, sugerentes y con precios muy razonables. Hay mucho margen para volver varias veces. Atención, las raciones son generosas.
Como no tuve el gusto de conocer la cocina de Dani Garcia, en ninguno de sus establecimientos, no puedo establecer comparaciones, creo que en este caso, puede ser positivo, no tengo referencias propias, solo de oídas o visuales.
Para esa primera visita, hemos seleccionado, para compartir entre dos:
- Aperitivo: Cortezas de cerdo especiadas, junto con unas manzanillas Goya. Agradables, picantitas que han acompañado bien a la manzanilla.
- Brioche de rabo de taro. ( Brioche de rabo de toro desmigado, laminas de champiñón, salsa DG y rúcula). Colosal, había visto fotos y leído buenas impresiones de este brioche, pero creo que se han quedado cortos con los calificativos. Me temo que estará presente en las futuras visitas. Delicioso.
- Brioche cojonudo ( Brioche con desmigado de chorizo de Ronda, cebolla dulce, salsa chipotle y huevo frito de codorniz). Solicitado por la curiosidad que suscita su nombre, y que una vez degustado, corroboro. Se nota la potencia del chorizo junto con la suavidad de la cebolla dulce y el postgusto de la salsa.
- Ensaladilla rusa ( Patata machacada, aove mayo, ventresca de atún y huevos fritos de codorniz al ajillo). Existe otra versión, sin los huevos fritos. Es una buena ensaladilla, diferente por la presencia de la patata machacada, untuosa, muy agradable, pero la próxima vez la probaremos sin el huevo frito, personalmente creo que no mejora el plato.
Hasta aquí todo ha llegado a la mesa con una cadencia quizás demasiado rápida, y tal vez para compensar -dicho en sentido de broma-, se produce un parón de 13 minutos, tan incomprensible, que la persona que nos atiende en mesa, y para quitar importancia al mismo, nos cuenta : " Parece que han ido al Jerte a por las cerezas"
- Gazpacho de cerezas 2000 (Gazpacho de cerezas, nieve de queso fresco, anchoas, pistachos y albahaca). Plato clásico de Dani Garcia, y que sin ninguna duda, ha merecido la espera. Un platazo, directamente. Otro de los que habrá que repetir en futuras visitas.
Nuevo parón, tan incomprensible como el anterior aunque con menor duración. Eso si, cuando este finaliza, aparecen, juntos, los tres platos restantes. Esto, para mi, es un fallo importante, máxime si tenemos en cuenta el tamaño de la mesa, que no impiden pero que dificultan su ubicación.
- Tortilla de camarones XL. Tamaño descomunal, una unidad es mas que valida para 3 o 4 personas, aún para 2 es excesiva, y si tenemos en cuenta - espero que sea producto de un mal día-, un excesivo sabor a aceite que anulaba cualquier otro sabor, el resultado es que no ha sido una buena elección. Aspecto similar a las afamadas de Angel Leon, pero - al menos hoy-, muy lejos de estas, por calidad. Y mira que tiene bichos en abundancia, pero cuando no es posible pues no es posible. Se deshacen en la mano, son difíciles de cortar, y cuando te miras los dedos, dan grima del aspecto aceitoso que presentan.
- Guaca-guisantes-burrata. ( Molcajete con guacamole, guisantes, burrata rota, hierbabuena, pipas y nachos). Otro plato que por fotos, me motivó a pedirlo. No me ha gustado. Soy consciente que no es la versión mejicana, pero desde esa versión hasta llegar a un producto insulso, sin chispa, sin sabores diferenciados, soso, plano, hay mucho margen de mejora.
- Lubina macerada en adobo y frita, con un toque de salvia. Platazo, para repetir y recomendar, aunque me han instado a probar, en próxima visita, otra versión que hacen con pimienta, me han asegurado que es un platazo.
- Big Baba on fire ( Baba impregnado de ron y café, helado de plátano, crema de vainilla). Excelente postre, con una impregnación muy equilibrada.
- Cafés con hielo para no variar y ofrecimiento de copichuela final, uno que es facilón, acepta un simple chupito de apenas un dedo de altura - en sentido horizontal no vertical-, de un licor muy clásico, Amaretto, que fue convenientemente incluido en factura (8€)
Como resumen, un local amplio, bien montado, bien atendido, con una carta amplia y con muchas posibilidades. Tiene sombras, es cierto, aunque son las menos, sombras que pueden ser producto de llevar poco tiempo abiertos, y de necesitar tiempo de rodaje y de asentamiento. Tiene un gran potencial de crecimiento, dentro de las ofertas informales en la capital, y hablando en términos de gastro, puede ser el numero uno, sin ningún problema y con diferencia respecto a su competencia.