Restaurante Camaleón: Buen sitio en el barrio de abastos


Tras una entrañable celebración a mediodía que se prolongó durante toda la tarde, nos decidimos a picar algo antes de retirarnos a casa. Cena sin reserva previa, pues y ¡no veas lo que nos costó encontrar sitio! Valencia bulle los sábados tarde/noche y todos los sitios presentaban un llenazo impresionante. Atendiendo el buen consejo de algunos que conformábamos el grupo decidimos llamar a este local y nos comentan que tienen una mesa en la terraza, pero que hay estufas. Visto lo “agónico” de la situación, decidimos ir y, aunque a esas horas ya refrescaba bastante aun habiendo disfrutado de un día primaveral, la verdad es que no pasamos frío. Es asombroso encontrar las terrazas abarrotadas en pleno mes de febrero.

 

El local (por dentro) se ve cómodo y acogedor, con la luz íntima, mobiliario funcional y una decoración contemporánea que invita al relax y al disfrute. El mobiliario de terraza también lo es, rechazando las sillas feas e incómodas de las que se nutren muchos locales por gentileza de sus suministradores. La carta reúne una quincena de propuestas, la mayoría de ellas para compartir al centro o en plan individual (buena oferta de croquetones). Me parece recordar que sólo hay un par de “principales”. Todas las propuestas resultan atrayentes a la vista y se hace difícil elegir. Tomamos:

 

- Ensaladilla: fluida, con abundante mayonesa y unas lascas (justitas) de una ventresca de atún en conserva de calidad. Muy vistosas por su longitud y ricas por su sabor las rosquillas que adornan el plato. Rica, aunque un pelín sosa.

 

- Buñuelos de sobrasada y espinacas: riquísimos y repletos de sabor. Se coronan con un huevo de codorniz y unas patatas paja.

 

- Coca de cecina: Rica la masa, fina, pero consistente, con un acabado medio crujiente muy acertado. Buena cantidad de cecina y unas hojas de albahaca que aportan frescura al plato.

 

- Berenjena y rabo de toro. Sobre la base de berenjena asada y cortada a tiras se dispone una capa de carne de cola de vaca desmenuzada y cocinada a conciencia para que quede muy tierna y jugosa. Se presiente el toque de la salsa teriyaki en el guiso.

 

- Tarta de queso azul. Rica y potente, acompañada de una mermelada de frutos rojos que se puede retirar con facilidad si se desea disfrutar del sabor del queso sin más.

 

- Brownie de chocolate. No me gustó en demasía. Muy consistente en cuanto a textura (se hacía difícil cortarlo con la cucharita de postre). Lo prefiero un tanto más alveolado.

 

La carta de vinos no es muy extensa y se nutre mayoritariamente de vinos de la tierra (un 80% diría yo). Tomamos un vino 100% bobal que no conocía, l’Alegria, que gustó bastante. Servicio muy atento, experimentado y eficaz. Da gusto encontrar gente así.

  1. #1

    Otilio Haro

    L'Alegría de Bruno Murciano. Tomo nota del sitio, tigre.

  2. #2

    Antoni_Alicante

    en respuesta a Otilio Haro
    Ver mensaje de Otilio Haro

    De Bengala

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