Restaurante Come in Casa en Valencia

Restaurante Come in Casa

Datos de Come in Casa
Precio Medio:
19 €
Valoración Media:
6.0 10
SERVICIO DEL VINO:
5.0 10
COMIDA:
7.0 10
ENTORNO:
5.0 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Valencia
Dirección: C/ Salamanca 5
Código postal: 46005
Tipo de cocina: Italiana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 19,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


Opiniones de Come in Casa
OPINIONES
1

Si los chavales piden italiano, no se hable más, que palos a gusto no duelen. Lo escogimos al azar cuando nos adentrábamos en la bulliciosa zona nocturna de Cánovas, y mira tú por dónde que estuvo todo bueno.

Lo preparan todo al momento. Esto que nos dijeron y que parece de entrada tan obvio, queda demostrado en la lasaña, la cual sirven en plato donde se ve claro por el montaje, quedando muy lejos de los engrudos tan habituales. La carne tenía cierto regusto braseado.

La pizza tiene la forma motivada probablemente por el horno. Ésta la sirven sobre una tabla rectangular. Añadimos un ingrediente más, como fue la panceta, por 50 céntimos, ya que nos parecía que el pesto, gorgonzolla y champiñón no eran suficiente para el sabor demandado.

En la pasta fuimos de cabeza a las destacadas como "especialidades". Unos Papardelle con tomates cherry y boletus salteados. Todo en su punto, muy sabrosos.

En cuanto al postre, hubo sólo un par y éstos fueron para ellos. Pero al igual que con las lasañas, una esquinita se robó. La Panacotta no me dijo especialmente gran cosa y la Cassata Siciliana, que sí me gustó más. Desconocía esta tarta helada que en este caso, parece haber variantes, llevaba pistachos.

La composición quedó en la media pizza para compartir (son muy grandes), los dos platos de pasta para nosotros, las lasañas para los chicos, y como decía, el par de postres igualmente para ellos.

Decir que en el momento postre, fuimos trasladados de mesa ante la insistencia de lo que a todas luces era la dueña. Un argentina con porte de tango. El asunto se debió a que quedamos rodeados por dos mesas de numerosos comensales sumidos en celebración de distinta índole. Cumpleaños en una y diría que hormonas embrutecidas en la otra. Por nuestra parte ni una queja, nos amoldamos a la situación y somos conscientes del momento, día y hora, pero esta elegante y simpática señora no podía con la pena de habiéndosele anulado una mesa, no trasladarnos a ella.

La bebida, constó de tres refrescos, un agua Solán de Cabras grande, un doble de cerveza y una copa de un Pinot Grigio genérico bien servida, con generosidad y buena copa. Sumar también el chupito de limoncello como detalle que por lo visto tienen con todos.

Sobre el local, es de un aire claramente mediterráneo. Por un detalle sobre la barra, un mapa, puede que el dueño, y creo que marido, sea de Cerdeña. Incuso tenían un Vermentino en la carta. Pocas opciones de vino, todo sea dicho de paso.

Sillas incómodas, como todas las rústicas de enea con respaldo recto. Destacaría, porque choca, como convierten los pilares en vitrinas, protegidos triangularmente por lunas y decorados.

Muy pendientes de nuestra salida. Detalles que para mi dicen mucho.

No es como para destacarlo ni mucho menos como un restaurante de alta cocina italiana, pero a mi juicio y en base a esta primera experiencia, sí que diría que lo que hacen, lo hacen bien.

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