Restaurante Cadelo

Datos de Cadelo
Precio Medio:
40 €
Valoración Media:
7.0 10
SERVICIO DEL VINO:
7.0 10
COMIDA:
7.0 10
ENTORNO:
5.0 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
0
 
País: España
Provincia: Cantabria
Localidad: Santander
Dirección: Río de la Pila, 18
Código postal: 39003
Tipo de cocina: De mercado, Internacional
Vino por copas:
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo y lunes

Teléfono


Opiniones de Cadelo
OPINIONES
1

De vez en cuando en Santander surgen pequeños espacios gastronómicos que merecen la pena. Uno de los últimos en la calle del Rio de la Pila, otrora vía de la movida nocturna santanderina en diversas fases del siglo pasado y que siempre ha tenido como referencia gastronómica a la Bodega del Riojano.

Nacho Laherrán en cocina y Eduardo Ruigómez en barra y sala proponen una carta sin ataduras, fresca y joven en un local pequeño, algo ruidoso y de fachada de Cuéntame ochentero. Se nota que estos chicos quieren comenzar desde el principio pero están dispuestos a darlo todo.

Uno de los platos que ha soportado varios cambios de carta son las gambas a la sal con tomate y eneldo. Muy buena gamba blanca, de perfecta textura en la que se apuesta más por mantener su sabor mediante un sedoso aliño que por incrementar la potencia de la degustación con alguna nota ácida ó picante. Notable.

A continuación dos combinaciones donde se unen los lácteos y el pescado azul, que tan buenas migas hacen. En primer lugar brioche con queso y anchoas de Codesa, un bocado cántabro por antonomasia algo parco en sabor pero con un detalle de equilibrio representado por pequeños trozos de manzana verde que aportaban crujiente y acidez.

Luego vendría la ricota con anguila ahumada y tomates secos, agradable en boca con importante presencia de notas ahumadas y cremosa textura.

El rape a la plancha con puré de boniato y aceitunas negras peca de cierto desequilibrio llevándose las olivas el sabor delicado de este pescado blanco de buena calidad y urdimbre. ¡Cuidado con las proporciones!

En cambio las mollejas con aji panka y yuca merecen un olé. A un fabulosa textura se le una combinación de ligero picante, cremosidad y crujiente. Para repetir con asiduidad carnívora. Merece la pindia subida del Río de la Pila.

Visos de guisandero se muestran de verás por naturales en los pequeños tacos de rabo de toro con frijones y aguacate. De sabor prolongado y concentración en el fondo. Cuando España se encuentra con México con talento.

Para finalizar Eduardo con cierta cara de picardía nos empuja a probar las alitas de pollo en salsa de chiles coreanos. Picante con bravura intenso que no va más allá de la boca afortunadamente. Solo se pueden tomar al final y si se disfruta con el picante.

Si la tarta de queso es horneada normalmente vamos a por ella. En este caso destaca por su sabor ciertamente profundo y por ese tambaleo que marca una textura sedosa. No acabo de ver el matrimonio con una confitura de naranja demasiado amarga. Esta tarta degustada algo después de salir del horno seguro que nos haría disfrutar aún más.

Sin duda una bocanada de aire fresco dentro de la categoría de tabernas “modernas” que buscan una interesante relación calidad precio. Un revulsivo culinario y una muestra de una de las posibles líneas para vivir de esto en la ciudad que mira cada vez más hacia el Cantábrico. Inversión controlada, cocina honesta y sápida, precio ajustado y un poco de cariño.

El plato de mayor enjundia gastronómica las mollejas con aji panka y yuca por su textura y contrastes. También disfrutarán tanto las gambas a la sal como esos pequeños tacos de rabo de toro. Propuesta de sabores marcados y directos sin excesivos matices en un local angosto pero en el que uno se siente acogido y cómodo desde el primer momento. Casi siempre las sonrisas se colocan por encima de las incomodidades.

Post completo en complicidadgastronomica.es/2016/03/cadelo

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