Restaurante El Deo: Mal Servicio, falta de respeto al cliente, en definitiva Mala imagen para la hostelería de la costa.


De inicio un restaurante a pie de playa y pescados, promete llevarnos a una experiencia satisfactoria, y la sorpresa es que nos encontramos con un “restaurante” lleno de errores de organización, con el efecto “girilandia” vamos a meterle un pescado de calibre y subir la factura, pero sobre todo lo que asombra es el desafiante trato hacia el cliente por su cocinero y dueño Miguel. A veces no basta con etiquetar un restaurante como familiar para dar la imagen de honestidad, hay que serlo de verdad y no mal tratar a la clientela que le discute el punto de cocción de un plato.

¡No se os ocurra pedir el libro de reclamaciones aunque incluso hayáis abonado el total de la factura! Porque empiezan las pegas y Miguel amenaza con llamar a la policía ¡tremendo! Y claro llamó a la policía y esta en teléfono directo le comentó que solicitar el libro de reclamaciones es un derecho ¡la ignorancia lo que es capaz de hacer!.

Sábado noche, apenas 2 mesas y llegamos con 6 adultos + 5 niños ¡al acecho! Vamos a ver que arañamos (pensarían), curioso la atención hasta 5 camareros distintos visitaron la mesa ¡esto es organización señores!, el foco del problema se ciñe a un supuesto Sargo de más de 2 Kilos (aunque en su propio facebook vuelcan la foto esa misma noche indicando que pesaba 1.300 kg ¡curioso, muy curioso! ) Lo podéis ver publicación del Sábado 26 noche (nuestro sargo y nuestro calamar en foto) y sin cortarse un pelo se atreven a espetarlo (propuesta del propio restaurante) ¡que ocurre! Pues que llegó a la mesa (ufff un pescado así embadurnarlo de ajo y aceite de dudosa calidad) y llegó crudo por dentro (crudo entendemos cuando está rosa, cuando es una masa elástica, cuando te lo metes en boca y parece sushi, vamos crudo de toda la vida de Dios), así lo comentamos y que ocurre, pues sencillamente ya no se espeta, ahora pasa a la plancha (ya vamos bien, algo que está espetado, pasa a la plancha) y vuelve a venir a la mesa con otra carga de ajos y aceite. Pero seguimos con el mismo problema, alguna parte fina aparece con una textura cercana a lo que se considera pescado no crudo, pero la base continúa igual, entonces nuevamente a la cocina y a la plancha y vuelta a la mesa con más ajo y más aceite (pero encima el pescado está frío) ¡esto como es posible! Porque ni se ha pasado por plancha ni nada por el estilo (aceitito caliente por encima y vamos corriendo), todo esto imaginaros; un supuesto sargo de más de 2 kg (un dinerito) espetado, y pasado por la “supuesta” plancha 2 veces y con 3 cargas de ajos y aceite y lo peor que continúa crudo.

¿Qué haría una restaurante normal?; proponerle al comensal ¡hemos metido la pata al espetarlo! Si les parece sacamos bien los lomos lo ponemos bien limpio en la plancha y vemos resultado, y en su defecto no hay problema.

¿Qué hubiéramos hecho nosotros? nos parece perfecto, terminen de trinchar el pescado y nos lo presentan en lomos, porque entendemos que es un producto a priori de calidad, de nuestra mar y con la comida no se juega y por supuesto se paga ¡como hicimos incluso con la pifia, más pifia!, pero no, este hombre identificado como el cocinero (que casualmente no salió de la cocina) pero también el dueño, empezó a discutirnos de mala manera, que no teníamos ni idea de pescados (cuidado que en la mesa hay hosteleros “le comenté”), que de primera hora el pescado no estaba crudo (ojo 6 comensales de 6 le discutimos la decisión) ¡ay madre que se ha perdido lo del cliente tiene la razón! Y que eso es lo que hay, si lo queremos bien y si no también. Le comentamos que no nos faltara más al respeto, pero claro como su actitud con ojos rojos, ligeramente torpe en el habla (nos entendemos por donde vamos no?) perdía la razón a más palabras pronunciaba, y entonces se acercó la ayuda, otro camarero que no sé de donde salió con camiseta/chándal del Málaga y nos volvió a recriminar (eso sí muy amable) que no teníamos ni –ta idea de pescado, en fin tras un buen rato ellos encima de nuestra mesa con espectáculo total, con los5 niños asustados, decidimos pedir la cuenta y… evidentemente el pescado que en su facebook dicen que pesó 1.3kg nos cobran 2.1 kg íntegro ahí con un par… a lo cual abonamos y solicitamos el libro de reclamaciones… Y esto es lo nunca visto.

De inicio empezaron que para qué quería el libro, que cuidadito con lo que podía poner ahí, etc… tras reiterarle varias veces, que nos dejara en paz y nos entregara el libro, allí al buen rato para desesperarnos apareció una 6 camarera más con el libro escondido y antes de entregarnos la hoja para escribir, señaló al unánime junto a Miguel ¡vamos a llamar a la policía! Nuestro asombro ¿por qué? Para que vengan a ver el pescado ¡mi carcajada aún se recuerda!, y efectivamente llamó a la policía delante nuestra (imaginaros los niños muy asustados, que si nos iban a meter en la cárcel etc…, esta irritación no hay derecho que la sufran niños de apenas 8 años, por la aberrante situación desencadenada por el dueño Miguel), ¿Qué contestó la policía? Pues prácticamente le mandó a paseo y si vienen es al contrario, para ver la actitud de este engreído y prepotente dueño. Así que tuvieron que entregarnos la hoja de reclamaciones, eso sí, con un marcaje total, mientras se rellenaba, permaneció a pocos centímetros de mi espalda con brazos cruzados y exclamando ¡cuidadito lo que vas a poner!, una vez entregado, se le comentó que rellenara su parte ahí y claro exclamó ¡si eso está hecho, anda a paseo! Y se fue, tardando más de 30 minutos y entregando de mala manera una única hoja, que tras leerla se le reclamó que estaba mal cumplimentada, que había puesto información falsa y que faltaba una copia por entregar y su exclamación gestual pasándose por donde la espalda pierde su bello nombre y textualmente ¡este papel me lo paso yo por….!

  1. #3

    oscar4435

    Cuando he visto la puntuación total , me ha parecido exagerado , pero cuando he leído el relato , creo que has sido muy generosa con ese 4 , para denunciarles.

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