Un local punta de lanza de un proyecto de 3 fases: ahora aire, pronto tierra y en un futuro el agua. Tres locales monográficos. La realidad hoy es este Aire dedicado en exclusiva a volatería. Opción bien novedosa.
Local céntrico, lleno, ubicado en alto, con cocina y emplatado a la vista que produce esa complicidad con el cliente que tanto se lleva y agrada pero sin que haya sensaciones de humos y olores.
Decoración sencilla, mesas de madera, sin mantel, copas, cubiertos y vajillas sencillas. Servicio en sala muy amable y eficaz, rapido y con buenos ocnsejos.
Carta de comidas con muchas opciones de aves y diferentes elaboraciones. Carta de vinos sencilla, diferenciados por la elaboración biológica sí o no, además de por la coloración; pocos pero interesantes con la mitad clásicos y la mitad novedosos; muchas opciones por copas.
Tres para comer y compartir al centro:
. Gua bad: un pequeño bocadillo taiwanese de guiso de pato y panceta ibérica
. Témpura de codorniz royale al estilo nobu: perfecta la codorniz hecha en témpura y en un punto perfecto. Extraordinario plato.
. Pichón de sangre: hecho al espeto y los muslos guisados en puré de apionabo: resulta demasiado crudo dificultando el comer ya que no es fácil separar piel y huesos sobre todo en las alas. Complicado de gustar a todos.
. Guiso del día: lentejas con codorniz: un guiso de 6 horas de chup-chup deja a las pardinas en buen punto y perfecta la carne que acompaña desde fuera. Muy recomendable.
. Albóndigas de faisán: receta casera con puré de apionabo y espárragos trigueros: unas albóndigas con gran sabor, tiernas, bien elaboradas. Sencillo pero eficaz.
. Pato: criado semisalvaje y alimentado de forma natural consigue un ave cuyos muslos se han guisado durante horas; asadas las pechugas y todo ello acompañado de una salsa peruana: buen plato, sabroso, tierno. Interesante.
Postres:
. helado de avellana: nada destacable
. helado de chocolate: correcto
. tarta de limón: más presencia que sabor.
Para beber:
. de entrada: cocacola, cerveza y un fino Lajanda, intenso.
. agua de medio litro
. Marino 2013 un vino de Madrid (25€), poco coloreado pero potente en boca y con alta graduación que permitió tener bastante con una botella y costó acabar. Servicio limitado pero correcto, desde servir el fino en copa adecuada y con la botella en la mesa hasta el descorche y dado a catar, luego en la mesa para autoservicio.
Extras:
. 3 servicios a 1.50€, que incluyeron dos cestas de un pan loncheado de semillas, correcto. Seguramente hubieran incluido más cestas.
. unos cafés descafeinados muy destacados.
Sitio especializado (sólo aves) recomendable.