Este año he estado en un par de ocasiones y, francamente, es escepcional. Cierto es que los precios no están hechos para ir a diario, y ni tan siquiera todos los meses. La comida fantástica, la dorada con trufa blanca (68 €), o la lubina (42 €) son una maravilla. Los aperitivos, la amplísima y exquisita carta de vinos que con ayuda de un avezado sumillier te lleva a una perfecta elección, los dulces que acompañan el café... En cualquier caso, siempre mejor que pague el jefe :-)
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