Estuve en Sant Celoni para celebrar mi cumpleaños en buena compañía. Merecía la pena el gasto por la ocasión, pero salimos un poco escaldados.
No le pongo peros al servicio (si bien puede llegar a resultar un poco agobiante que te rellenen la copa de agua a cada sorbo, pues ya no estamos en el siglo XV). Los camareros muy atentos, rozando el servilismo, como ya he comentado.
La carta me decepcionó porque el menú degustación no tenía nada que ver con el de la web del restaurante. Parecía el menú de un bar de carretera, con lo que te invitaban implicitamente a lanzarte a por el Gran Menú. TRAMPA MORTAL. Demasiada comida, muy buena, sí. Pero pagué 420 Euros por dos cubiertos. Detalles que no me gustaron: 2 copas (dos sorbos) de chapán, 36 euros. Insultante. No hace falta gastar como el sultán de Bunei para comer como dios manda en Madrid. Creo sinceramente que a este señor se la ido la cabeza con su "arte", porque te cobra como si fuera el mismísimo Dalí.
Cuando llega el momento de pagar te das cuenta de por qué hay 3 camareros por mesa y cómo se paga este exceso. No volveré ni lo recomiendo a nadie. Es lamentable que haya gente muriéndose de hambre y no haya límites en la factura de un restaurante. Lo tengo merecido.
Se puede cenar muy bien en Atrio por 120 Euros, o en Julián de Tolosa por 80. Pagar 35mil pesetas por una cena... ni que fuera el baile de la rosa!
Un saludo a todos.
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