Rozando el cielo

Después de un par de años, mi pareja y yo volvimos a comer en este restaurante, pequeño y discreto solo en la forma, pero a un nivel culinario magnífico, de lo mejor que cualquier visitante de Barcelona puede disfrutar en la ciudad condal.
El ambiente es elegante y tranquilo, el servicio amable y familiar sin perder un ápice de la profesionalidad exigida en un local de esta categoría. Y pasamos a comentar la comida, verdadera razón de la visita.
Los aperitivos fueron, en primer lugar, unas almendras marconas con pimienta roja de la vera (sabrosa combinación del dulzor de las almendras con el picante), piel crujiente de bacalao (interesante) y la oliva gordal marinada y rellena de ajo (supo a poco). Como último aperitivo, aparte, el chupito de arce caliente, crema de leche, sabayon de cava y flor de sal, una de las mejores experiencias gustativas de nuestra vida, un clásico de la casa.
El primer entrante era una ensalada de bonito, con manzana ahumada, cebolla encurtida, judía tierna y oliva, excelente. Siguió un tomate con sandía, queso de búfala, anchoas y albahaca, refrescante y veraniega. Con los dos primeros platos se sirvió un vino rosado francés (cotes du rhone), del que no recuerdo el nombre.
Un clásico del Cinc Sentits vino a finalizar los entrantes, la coca de foie, con puerros glaseados, azucar quemado y arrope de cibulet. No hay palabras para describirlos y el vino escogido para maridarlos, un Coteaux du Layon 2011, simplemente, inmejorable como elección.
El pescado fue una trucha del Pirineo, con sus huevas ahumadas, crema de calabacín, pepino, pera y queso de Rías Altas, maridado con un Nana 2008 (D.O. Rias Baixas), sabroso y equilibrado.
La carne fue otra experiencia increible, un pichón de Araiz, con pera al vino, frutos rojos escabechados y una croqueta de los hígados del ave. Y con un Chateauneuf du Pape 2006 Guigal, es dificil imaginar un plato mas sabroso y contundente.
Los quesos fueron una selección esplendida, con sabores cada vez mas contundentes: Serrat del Tormo, Ros d'Eroles y El cuirol, acompañados de nectarina con gelatina de cava, melón con pernil ibérico y mermelada de zanahoria. Como inciso, reconocer que me parece una magnífica idea recuperar los quesos como prepostre.
El primer postre fueron unas fresas del Maresme con capa crujiente de azucar, granizado de vainilla y lima y crema de hierbas frescas. Muy aromático, delicado y realmente refrescante. Se sirvió con un coctel de fresa realmente gustoso, pero que no tapaba el postre.
Y para terminar Chocolate con azafrán de Jiloca y café, acompañado por un magnífico Madeira de 5 años.
En resumen, una experiencia gastronómica de muy alto nivel, al que solo le podemos poner algún pero, aunque mas que nada, quizás, para no parecer poco objetivos. Creo que el Cinc Sentits tendría que dar un salto cualitativo mas, ampliar su menú degustación a algunos platos mas, porque creo, sinceramente, que es lo que les faltaría para saltar a ser un dos estrellas michelin. Y, como una tontería, pero que se puede tener en cuenta, los petits fours saben realmente a poco.

Recomendado por 1 usuario
  1. #1

    Craticuli

    Interesante y detallado comentario, bienvenido a Verema y espero poder seguir leyendote por aqui.
    Saludos.

  2. #2

    Rsampere

    Totalmente en la línea de lo que dice Craticuli... Bienvenido y encantados de poder seguir leyendo comentarios tan detallados...

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