Nueva visita y como en años precedentes, una vez al año por aquello de que una vez al año no hace daño.
Una variacion respecto a la ultima visita, una carta especifica con propuestas basadas en el atún: entre otras propuestas, ijadas, lomo, tarantelo, paté de mojama. Parece que por fin, los restaurantes de la zona empiezan a innovar y salirse de la rutina habitual, haciendo uso de uno de los productos estrella de la zona, y que antaño, cuando venias por la zona te extrañaba la ausencia de iniciativas que promociaran dicho manjar.
Carta de vinos sin gran interes, con poca presencia de vinos blancos de la zona, a excepcion de un sauvignon blanc de Bodegas Sanatorio de nombre Manuel Aragon, bastante agradable.
Comenzamos con el paté de mojama de atún y almendras, que no estaba mal, se dejaba comer, pero al ser tan generosa la racion llega un momento que llega a ser cansino.
Seguimos con una paella de marisco ,- como anecdota se equivocaron y mos trajeron una paella, la cual quedo inmortalizada con su foto correspondiente antes de ser devuelta al corral -, bien, siguiendo con la paella de marisco, buena cantidad de bichos y buen fondo que permite hacer una paella mas que aceptable.
Terminamos con una recomendacion, una Mousse de turron y piñonate, postre esteticamente bonito, y composicion un tanto insulsa, se trata de un cilindro helado de chocolate, en su fondo una mousse tambien helada de turron muy falto de sabor y rematado con unos piñones caramelizados. No acaba de convencer.
Cafes con hielo, y fin de la visita.
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