Restaurante Sa brisa en Eivissa
  

Restaurante Sa brisa

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Datos de Sa brisa
Precio Medio:
35 €
Valoración Media:
6.5 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Internacional
Vino por copas:
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


1 Opiniones de Sa brisa

En la jornada dominical de este viaje relámpago a la isla de Ibiza, se nos “jod..ó” el plan playero que habíamos trazado por una inesperada tormenta, pero, a cambio, se reforzó el aspecto “gastro” que, todo sea dicho, ciertamente descuidamos más cuando visitamos la isla. Nos encaminamos a este lugar recomendados por miembros de la numerosa colonia de valencianos afincados en esta ciudad y al que ya había enviado a algunos amigos incluso antes de haberlo visitado yo mismo, contando con muy buena aceptación por parte de ellos.

Local situado en el famoso paseo Vara de Rey con entrada principal a este mismo y otra que da a la calle posterior donde se montan unas cuantas mesas, lugar en el que nos sentamos. En el tránsito por el interior, observé un local deliciosamente acogedor, con mobiliario de corte moderno y predominio de las tonalidades claras en muros, piso y techos. Presencia considerable de la madera y una sensación general de calidez y bienestar.

La carta la constituyen, tal como es presentada por el que parece encargado del local, una serie de tapas “del mundo” elaboradas sobre la base de una cocina tradicional pero con toques de “alta cocina”. La configuran un total de unas veinte elaboraciones entre las que seleccionamos:

- Degustación de croquetas: Era un plato que no habíamos incluido en nuestra comanda inicial, pero, ante la recomendación del encargado, lo cambiamos por otro que habíamos elegido al principio. Presentación espectacular, de esas que notas que los comensales de las mesas colindantes se quedan mirando e incluso la gente que transitaba por la calle. Simulación de un árbol confeccionado con una especie de mimbre o esparto de la que penden seis vasitos con sus respectivas croquetas depositadas en el interior y tres cuenquitos con unas mayonesas diferentes para acompañarlas. Dos eran de calamar de la zona, que se combinaban con una mayonesa de tinta de calamar, dos de puerro, queso y curri, acompañadas con mayonesa de curri y dos de carrillera de ternera, con una mayonesa fusionada con el jugo del estofado. Técnicamente impecables, de esas que tanto gusta alabar el chef Chicote, y repletas de sabor. Ciertamente el plato top de la carta.

- Tomatitos cherri confitados y mozarela: Nuevamente una presentación vistosa con un plato sobre el que únicamente se ve una gran esfera o globo blanco. Se trata de la mozarela “hinchada”. Procedemos a “explotarla” y, cuando se desinfla, aparecen bajo ella los cherris confitados y macerados con una salsa de carácter agridulce. La mozarela aporta tan poco sabor que, al final, el plato queda un tanto insulso. Apropiado para un pequeño aperitivo servido en cucharita o vasito pero algo “repetitivo” para tomar una ración entera entre dos comensales.

- Calamar: Plato de eminente inspiración oriental. La base es una tortilla china sobre la que se sirven las tiras del calamar y se corona con láminas de bonito seco. Se toma todo en conjunto, resultando un bocado original y apetitoso. Hasta esas láminas que en anteriores ocasiones no me habían convencido (en el típico restaurante oriental “de barrio”) toman sentido si se toman junto al resto de ingrediente. Recuperamos nivel.

- Trío de tartar: Decepción. Son tres pequeñas degustaciones presentadas sobre seis obleas de maíz minis (dos para cada degustación): La primera es tartar de salmón con guacamole. Poco pescado y demasiada salsa que camufla por completo el sabor del primero. La segunda lleva un tartar de ternera con mayonesa de mostaza. Ciertamente la mejor de las tres. La tercera es un tartar de atún con huevas de pez volador. Nuevamente poco pescado cortado a mi gusto demasiado pequeño (prácticamente triturado) y con exceso de hueva.

- El huevo: Lo que vendría a ser su versión de los huevos rotos. En la base un delicioso bollo que se empapaba a la perfección con la yema del huevo una vez “se rompe” el plato. Sobre el mismo, el propio huevo, con una cantidad considerable de patatas “paja” y la coronación de unas láminas de bergamota. Nos gustó mucho.

- Mundo de chocolate: Chocolate amargo, praliné de avellanas, flor de sal de Formentera i AOVE. Elegante presentación, sabores ricos y textura agradable con un punto “mouse” que facilita mucho su ingesta. Un buen broche.

Acompañamos la comida con cerveza, refrescos y una copa de vino blanco. La carta de los mismos ofrece más referencias y mucho más diversificadas de lo que se acostumbra a meter en las cartas de los restaurantes de la zona donde se ubica éste, mucho más enfocadas en referencias conocidas que tienen una buena salida. De prácticamente todas las referencias enumeradas se puede degustar vino a copas, cosa siempre admirable cuando se visita un gastrobar.

La vajilla es acorde con este tipo de comida, de carácter contemporáneo, y con las presentaciones de la misma: platos vistosos, predominio de la porcelana blanca, cubertería estilizada… El servicio muy agradable incluso un pelín demasiado “señorial” para un gastrobar y, más aún, estando en el entorno de esta maravillosa isla donde la forma habitual de dirigirse al cliente siempre es jovial y desenfadada. Me parece que es la primera vez que se dirigen a mí de usted en Ibiza ¿O será que ya vamos entrando en años, jeje?

  • Mundo de chocolate

  • El huevo

  • Tartar

  • Cherri y mozarela

  • Croquetas

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