Restaurante La Sacristía

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Datos de La Sacristía
Precio Medio:
22 €
Valoración Media:
- 10
Servicio del vino:
- 10
Comida:
- 10
Entorno:
- 10
Calidad-precio:
- 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 22,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


1 Opiniones de La Sacristía

En el más rabioso centro histórico de Úbeda, espectacular ciudad, no esperaba yo una cosa tan bonita. Y si completas la visita con la cercana localidad de Baeza... no te digo ná.

Tras la vuelta en la camioneta-trenecito chuchú, optamos por comer aquí por recomendación que nos pareció fiable, venciendo el prejuicio de ir a un lugar en "zona guiris". Lo cierto es que estaba hasta arriba y el resto no. Por algo sería.

La terracita es divina por su entorno. Dentro es una taberna en la que te topas al entrar con un viejo armario lleno de estampitas religiosas. El interior no está mal, pero entrando a la izquierda hay un pequeño comedor, como de tres mesas, muy guapo, con una pared de color vino tinto, dos de piedra y la otra una cristalera que da a la terraza. Ahí.

La carta es como muy tradicional andaluza.

Picamos lo siguiente:

· Salmorejo en aceite

· Pisto bajo huevo

· Tintorera

· Flamenquín taberna

Sin pretensiones, pero muy casero y agradable todo, destacando la tintorera (cazón) por su punto de fritura y el saborazo del adobo, y el flamenquín por su enorme tamaño y jugosidad. En este punto me acordé yo de Marcos Argumosa, el hijo de nuestro compañero Argug, quien cuando le pregunté hace unas semanas (tras su hazaña de ir corriendo 10 maratones continuadamente desde Cantabria hasta Madrid) que qué tal se encontraba unos días después de finalizar, pues me habían dicho unos amigos fondistas que luego se pasa muy mal, me contestó jocosamente: -¿Pero tú les has dicho que yo soy del norte?. Qué casta el cántabru. Y me acordé porque, tras pedir esos 4 platines, nos dijo el dueño que iba a ser demasiado... -"Oiga, que somos del norte, del norte de Zaragoza". Jeje, lo cierto que el flamenquín dichoso no se lo saltaba un gitano...

Bebimos.... fino. Y ya no dejamos la crianza biológica hasta que terminó el viaje. Qué gozada. Me hicieron la pregunta que me formularon en muchos lugares: -"¿Fino o manzanilla?"... Y a mi contra pregunta de falsa ingenuidad de -"¿En qué se diferencian?" me contestaron lo mismo que en muchos lugares durante mi estancia en tierras andaluzas: -"A mí me gusta mas el fino, es más fuerte, no sé si a usted le gustará..." Curioso, oye. En este caso cayeron unas copitas de Cruz Conde (Montilla-Moriles).

Servicio algo lento pero familiar, buena gente: madre en cocina y marido e hijos en sala.

Bien, salvamos el break.

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