Restaurante Branka en San Sebastián

Restaurante Branka

8
Datos de Branka
Precio Medio:
52 €
Valoración Media:
7.2 10
Servicio del vino:
6.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
8.9 10
Calidad-precio:
5.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 45,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: No cierra

Teléfono


8 Opiniones de Branka

Este es uno de los restaurantes donostiarras de clase media que más críticas tiene en Verema. Lo tenía en mi lista de pendientes y el pasado viernes tuve ocasión de conocerlo por medio de una cena de grupo de trabajo. Quizás no sea el modo ideal (menú cerrado, precio ajustado…) para hacerse una idea pero yo creo que cumplieron bien (ya he leído la crítica de Makkuu por una cena similar y mi experiencia fue muy diferente). Si a la carta lo mejoran no cabe duda de que es un buen sitio, aunque seguramente tirando a caro. Abren el ágape decantando un chorrito de aceite de oliva virgen en unos cuenquitos ad hoc, costumbre cada vez más extendida y que yo sinceramente agradezco. Luego llegan, con buena cadencia, los tres entrantes. Primero, ensalada de langostinos con crema de aguacate y verduritas (muy rica, con los langostinos manteniendo ese gustito de la plancha). Segundo, arroz Acquerello de carabinero, setas y verduritas, para mi gusto el mejor entrante, un arroz suelto y consistente y al mismo tiempo sabroso, lo cual debe ser marca de la casa que lo comercializa por lo que he leído; lo del carabinero después de los langostinos quizás algo repetitivo, pero sarna con gusto no pica. Tercero, hojaldre de foie y hongo con manzana caramelizada sobre salsa de pato al calvados, quizás el más flojo, no es que supiera mal aunque el foie la verdad pasaba bastante desapercibido. Seguimos con un plato de pescado: había varias opciones a elegir y yo me decanté por rodaballo al horno, seguramente el más exquisito de los peces. Estaba bien asado, con unas rodajas de patata panadera, pero el sabor de la pieza no alcanzaba esas cotas sublimes que recuerdo de algunos rodaballos ya lejanos. Quizás fuera salvaje, lo supongo por la categoría del lugar, pero estaba simplemente bien, sin más, aunque esto hablando de rodaballo ya es garantía de placer. Terminamos los principales con un plato de carne (a elegir cordero o solomillo): pedí solomillo y me trajeron un pequeño medallón tiernísimo y en su punto, con unos piquillos y un par de pinceladas de crema de patatas y crema de piñones que le iban muy bien. Postres: sorbete de mojito (en realidad un rico mojito muy frío en toda regla) y torrija caramelizada, ambos en cantidades modestas, claro. Bebidas: algunos un crianza de Rioja cuyo nombre no recuerdo (no era de los más comerciales) y otros (yo entre ellos) un blanco Rueda verdejo, Añares Terra Nova (no sabía que habían puesto bodega allí los de Olarra). Un buen blanco (al menos yo me esperaba menos) bien servido al principio, aunque luego no se anduvieron con muchos miramientos (dicen que el tinto salió caliente, imperdonable en un local de estas características). De todas formas la atención fue buena y creo que dado el tamaño de nuestro grupo muy bien coordinada. Con un café y sin copas la cosa anduvo en torno a 60 por cabeza, lo que no es un chollo pero tampoco está nada mal teniendo en cuenta la calidad y cantidad de comida servida (y la atención). El comedor estaba lleno y, esto hay que decirlo aunque lo consignen todos, el emplazamiento es espectacular, justo junto al Peine del Viento en uno de los extremos de la Bahía de La Concha y con cristaleras rodeando toda la sala. Además arriba en la azotea tienen una estupenda terraza en la que se puede disfrutar de un copa con las mejores vistas de la ciudad. Se puede repetir.

Somos una pareja de Extremadura que estuvo hace poco de turismo en San Sebastián. Habíamos ido a algunos restaurantes que nos habían decepcionado en general, así que decidimos preguntar en el hotel. Su recomendación fue Branka. Desde el primer momento nos trataron como si fuéramos clientes de toda la vida, la dueña nos aconsejó de maravilla. Muy recomendable el rodaballo. El entorno es de 10 y el trato muy familiar.
Desde luego, volveremos.

El viernes día 30 de noviembre tuvimos una cena en el Branka de Ondarreta, Donostia.
Mi decepción no tiene límite, eramos 63 comensales en una despedida de una compañera que se jubilaba, en primer lugar nuestro menú era de 45 euros por persona y constaba de:
Txangurro al horno
Hojaldre de puerros
2º a elegir entre: rape, solomillo o cordero al horno.

Para empezar nos quisieron cobrar antes de cenar, nos quejamos y no fue así, aunque nos obligaron a hacerlo antes de los cafés.
Nos sirvieron todo en poca cantidad, a un compañero que pidió cordero le sacaron todo hueso, pidió por favor que se lo cambiaran y le dijeron que no, quienes pidieron rape les sacaron la mitad, el solomillo era todo grasa... en fin.
Habíamos reservado con música hasta las 2,30 de la madrugada. Pues bien, a la 1 terminamos de cenar esta "suculenta cena" en la que la gente acabó con todo el pan y teníamos ganas de bailar pero la dueña nos quiso echar diciendo que era tarde y que ya no había música, que la parte de abajo estaba cerrada. ¿Y qué hacemos ahora 63 personas? De malas maneras conseguimos que nos dejaran poner un usb con nuestra música en un lector allí mismo en el restaurante, tuvimos que separar las mesas para tener un poco de espacio, la dueña o encargada o lo que fuera no apareció más, según parece se fue y nos dejó con las tres camareras.

Había oído que era algo malo, pero ha sido probarlo y no volvemos nadie de las 63 personas que fuimos, tal y como están las cosas no entiendo que haya negocios así, habrá que empezar a hacer las cosas bien, así que el boca a boca que podemos hacer 63 personas no va a ser nada bueno para el Branka. O se hacen las cosas bien o a dejar sitio a otros.

Tras ir varias veces, disfrute una vez mas de este magnifico lugar. Si ademas de comer bien, contemplas algo único y maravilloso, estas comiendo viendo saltar las olas en el Peine de los Vientos y salir las cortinas de vapor y olas, pues....genial, si ademas disfrutas de buena compañía y la comida esta minimamente aceptable, que lo esta, pues es un sitio para recomendar a los amigos. Todo acristalado, parece que las olas te llegan, hablando de cristal, el del vino es Riedel. Compartimos hongos con piñones, almendras y huevo y de segundo comimos Rape negro y Merluza en salsa con kokotxas y almejas. De beber una Hacienda Monasterio a precio aceptable. Postre una Torrija con helado de canela y cafe.
Agradable servicio
No se el precio final por que fui invitado por eso no lo pongo pero los precios de carta me parecen correctos

Sorprendente, moderno pero sin desentonar demasiado con el entorno donde está ubicado.
Cocina vasca tradicional, aprobechando el buen producto de temporada y de la zona. Agradable Txangurro, buenas raciones en general, y postres caseros muy tentadores.
Vistas inmejorables para disfrutar aún más de la velada. Si se acude al medio día, se puede terminar la sobremesa visitando el famoso "peine de los vientos" y si es por la noche, lo mismo coincidimos con alguno de los conciertos de jazz en directo que hacen en su pub de la planta baja.

Primea vez que vamos a este restaurante y una gran sorpresa. Nos lo habían recomendado. Tiene excelentes platos, bien decorados y cocinados en su punto. Muy buena la ensalada templada con bogavante; impresionantes hongos a la plancha y muy buenos pescados a parrilla.
En cuanto a los postres, muy buena variedad y realmente deliciosos.
Los vinos, bien de precio, un par de vinos de casi todas las denominaciones. En blancos me alegró ver el Palacio de Bornos (Sauvignon Blanc) y en lo demás lo dicho, variedad (un par de prioratos, riberas, alguna cosilla suelta y riojas).
Muy recomendable.

El emplazamiento de este nuevo Restaurante es de ensueño (al final de la playa de Ondarreta). Posiblemente mejor acudir al mediodía para deleitarse con las vistas a La Concha. Nosotros acudimos a cenar, y en mi opinión se malogra el local al no realizarse un buen trabajo con la luz del comedor (lo que impide disfrutar de la vista sobre La Concha). Se come bien: mi cuit, percebes, buenas kokotxas de merluza,..(mérito sobretodo del gran producto de la zona). Excelente local - 1er piso - pero mal resuelto, pues hay que pasar por el bar en el bajo (lógicamente abarrotado de jóvenes que festejaban la noche del sábado). Copas y referencias de los vinos correctas (con buena variedad). Servicio apresurado y mesas demasiado juntas, impidiendo cualquier intimidad. Quizás repitamos al año próximo, pero en todo caso será al mediodía.

En domingo por la tarde no encontrabamos restaurante donde reservar la cena, los conocidos cerraban asi que fuimos a ver la escultura "El peine del viento" de Chillida. Al volver pasamos por este espectacular restaurante y despues de ver la carta, reservamos. Esta claro que la improvisación tiene ese toque de suerte. Una buena carta moderna pero con valores seguros. Los postres espectaculares. Buen servicio y vistas impresionantes. Salud.

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