Local amplio ubicado en pleno casco viejo ofrece a la entrada una barra con gran variedad de pintxos.
Mesas con mantel individual si comes a la carta, mesa desnuda si tomas pintxos. Clientela mayoritariamente de turistas tanto nacionales como extranjeros.
Los primeros fueron compartidos, anchoas premium en aceite con pan con tomate y anchoas fritas.
De segundo merluza rellena con txangurro, buena merluza y con buena cocción y txuleta de 720 gramos a la brasa tierna y jugosa y con el punto de cocción solicitado.
Recomendada por el camarero, una garnacha de la D.O. Campo de Borja, Pow servido a la temperatura adecuada acompañó la comida.
Dos cafés.
Servicio agradable, ágil y rápido.
Al fallarnos por estar completo el restaurante que teníamos previsto inicialmente, este no fue una mala opción.
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