Correcto

Restaurante en pleno Eixample de Barcelona.
Es muy pequeño (de hecho es más tipo bar con mesas al fondo del local para comer).
El entorno totalmente normalito.
Al ser tan pequeñña la sala de comer, y mesas juntas, es extremadamente ruidoso. Si está lleno (como fue mi caso) casi no se puede hablar. Lógicamente cuando el local se fue vaciando la cosa mejoró notablemente.
Las mesas de (supuestamente) cuatro personas son más bien para una persona y media por lado. Vaya, muy muuy justitas (léase incómodas si se sientan 4 como fue mi caso)
Servicio correcto.
La comida muy buena, especialmente el arroz caldoso con bogavante. Excelente y muy abundante (pedimos para 3 y no nos lo acabamos).
Te ponen lo que sobra en una fiambrera para llevar, cosa que se agradece.
Tomamos de primero unos entrantes (jamón y pan con tomate, mejillones vapor y pulpo). Todo muy bueno.
Vino turbio sin marca y con botella rellenada (que ni probé) y un tinto Marqués de Mundaiz Crianza 2010 muy correcto, aunque algo caliente para mi gusto.
Experiencia buena en cuanto a comida pero regular en cuanto al local.
Postres caseros, aunque escasos, además de la carta de turno con copas y demás de marcas.
El precio final, unos 43 euros por persona. Por lo que comimos (cantidad y calidad) no es excesivo.

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