Más hamburguesas en Ruzafa...

Que la hamburguesa está de moda es algo que está claro, como lo está el barrio de Ruzafa y ese ambiente industrial hipster. Y sí, a este y otros negocios les auguro un próspero futuro. El problema es que cuando te pones en las manos del mercado, al servicio de lo que se demanda en ese momento, puedes correr el riesgo de que el mercado, tan fácilmente como te subió te deje caer. Pero bueno, mientras las cosas funcionen, bienvenidos sean los locales nuevos, aunque aporten poco a lo que ya se venía haciendo.

Lamento el preámbulo y voy al grano. Búscando la fórmula sencilla se instala este nuevo restaurante en pleno barrio de Ruzafa, a unos metros de otra hamburguesería que va viento en popa, Mediterránea de hamburguesas, con quien me va a costar mucho no comparar este local.

Hambiente de garage, industrial con las paredes pintadas de negro (parece que también esto es trendy), amplio y con un cierto encanto, sobre todo si sabes que vas a comer hamburguesa, lo que da un rollo americano aceptable.

La carta es sencilla con unos entrantes que buscan ese toque fast food "pero bien hecho". Un poco de tex-mex por aquí, un poco de fritanga por allá y listo. Cocina que todo el mundo reconoce y fácilmente asumible, gastronómica y económicamente.

Probamos unos totopos (nachos) con tres salsas, un guacamole para olvidar, una crema agria típica y una mezcla de quesos correcta. Bravas, que no estuvieron mal, pero tampoco bien y una hamburguesa. Por supuesto, la hamburguesa está buena, qué vamos a decir de un sitio que se dedica básicamente a ellas. Buena calidad de la carne (aunque no puedo evitar compararlas con las del vecino que utiliza carne del Valle del Esla), buen punto, panes correctos y combinaciones originiales de productos.

Carta de vinos inexistente, literalmente. Cantan tres referencias sin mucho amor y ahí acaba la cosa. Y muchos pensarán ¿vino con hamburguesa? Si la carne es buena, hasta los que no beben vino, piden una copa. Si vendes carne de buena calidad picada, ¿por qué no poder disfrutar de un vino? En fin, que no es su negocio y prefieren vender refrescos y cerveza.

Servicio distendido llevado por gente joven, servicial, simpática pero con graves problemas a la hora de que cuando pides algo te lo traigan. Hasta tres veces pedimos bebida, otras tantas la cuenta, etc...

En fin, aportar sí aporta, un nuevo local que es capaz de engullir parte de la marea de gente que invade los fines de semana el barrio de Ruzafa.

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