Restaurante informal. Lo de las sillas diferentes es original, pero la mía

Restaurante informal. Lo de las sillas diferentes es original, pero la mía era incómoda. Nuestra mesa (ese día había 4) junto al ventanal. El sol nos daba de lleno por lo que pasamos calor.
Solo hay un menú (38€+IVA+3€ de pan normalito y cubierto) que nos relató un camarero nada profesional (apenas supo describir los platos y no se acordaba del postre), aunque atento.
Comida para tres. Aperitivo: Aceitunas y un aceitito.
El menú:
Patatas, butifarra y huevo, rodaballo al horno, y un guiso de cerdo con setas (todo bueno). Postre: Una especie de mouse de limón con espuma de horchata.
Para el peque: Unos tallarines y el primer plato de nuestro menú.
Vino: Carta amplia (x2), con inquietudes y centrada en vinos de la zona. Pedimos Coma Vella 2005 (29€ + IVA) perfecto de temperatura. Copas Riedel. Atento a rellenar.
Con el postre el camarero me "pareció" que invitaba a un vino dulce. Nos trajo un Riesling austriaco que hubiera estado perfecto si no lo hubiera servido a temperatura ambiente. Cuando me preguntó le dije que hubiera sido deseable a unos 10º; simplemente se encogió de hombros. Eso si, me cobró 2x6€ por su supuesta invitación.
Precio total: 139,64€ (inc. IVA)

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