Restaurante Arriba

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Datos de Arriba
Precio Medio:
37 €
Valoración Media:
5.5 10
Servicio del vino:
3.0 10
Comida:
5.0 10
Entorno:
10.0 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 37,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


2 Opiniones de Arriba

Este local ha cerrado hace más de un año, y ha sido sustituido en su espacio por Canalla Bistro Madrid de Ricard Camarena

Visita a ARRIBA, el restaurante “de diario” que ha abierto Ramón Freixa en el Platea, el nuevo mercado gastronómico abierto en el antiguo cine Carlos III, en plena Plaza de Colón. El restaurante está ubicado en el primer anfiteatro del cine, distribuido en varias alturas, donde antes había butacas para ver la película ahora hay mesas para comer. Además, parece que en breve en el segundo anfiteatro van a abrir una coctelería, y en el “gallinero” un club de fumadores ¡toma ya!.

Las vistas desde el restaurante son impresionantes, se domina el escenario y prácticamente todo el mercado. Dicen que se han gastado 60 millones de euros en la reforma y se nota, te quedas ojiplático, está todo precioso.

Dos personas, nos sientan en las mesas de la parte delantera, que están dispuestas en batería, pequeñas y bien pegaditas unas a otras. Resultan un poco incómodas, porque a nada que alargues la mano le tocas la oreja al de al lado y te enteras de todo lo que están hablando. Lo bueno es que haces amigos, je, je. Acabamos comentando las vicisitudes de la comida con las mesas que teníamos a izquierda y derecha. La carta es extensa, tipo “brasserie” mediterránea, con muchos platos pensados para compartir a precios suaves. Nosotros pedimos:

- Una de ensaladilla rusa (6 €), servida con una esferificación de aceituna y una emulsión de pimiento de piquillo, como si fuese un helado al corte, entre unas láminas de pasta brick. La presentación no puede ser más original y además estaba muy rica.

- Como se pueden pedir por unidades, dos buñuelos de bacalao (2,50 €/u.) y dos croquetas (2,00 €/u.). Ambas cosas mejorables, con la masa un poco apelmazada y un sabor muy plano, nada que ver, por ejemplo con las que te ponen en Cañadio.

- Coca con setas, panceta y queso (9 €), versión mediterránea de la pizza, con láminas de panceta por encima casi transparentes, bastante sabrosa, muy lograda.

- Chuletín con guarnición de berenjenas rebozadas (22 €), que pese al nombre tan curioso, resulta que es un entrecot de vaca fileteado, servido sobre un plato de madera. La carne estaba tierna y con el regustillo a parrilla característico del “josper”, pero la verdad es que no nos dijo mucho.

Carta de vinos extensa y bien seleccionada. Para beber pedimos un “30.000 maravedíes”, pero como se les había acabado, siguiendo la recomendación del camarero pedimos un “Comenge”, un Ribera del Duero tinto bastante bueno, aunque vino calentorro y hubo que pedir una cubitera con hielo para poder beberlo. Del postre y el café no les puedo decir nada, porque bajamos a tomarlo al “Mamá framboise” de la plata baja. Menaje correcto, servilletas de tela pero mesas sin manteles (ni siquiera individuales).

Pagamos 73 € por todo. Pues no es demasiado caro, pero tampoco sales con ganas de volver otro día. Por el tipo de carta, creo que es preferible comer de picoteo, pidiendo muchos entrantes en plan raciones y no pedir segundos platos, que suben considerablemente la cuenta y no aportan mucho.

En resumen, a lo mejor íbamos con las expectativas demasiado altas, pero nos esperábamos bastante más de un sitio que patrocina el Sr. Freixa. Puede que volvamos por lo bonito que es el sitio, pero no tanto por la comida. Además, de momento, es el único negocio del Platea en el que puedes comer sentado y con servicio de camareros.

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