Restaurante Milagros en barrika

Restaurante Milagros

Datos de Milagros
Precio Medio:
44 €
Valoración Media:
7.2 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
8.5 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Vizcaya/Bizkaia
Localidad: barrika
Dirección: Calle Bideondo, 1
Código postal: 48650
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 33,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


2 Opiniones de Milagros

Para una vez que me lo pone fácil mi querido Oscar, no voy a desaprovecharla. Su visita reciente ha hecho que por fin me anime a visitarles. Además, si todo un experto en comida oriental dice que bien, las dudas se disipan.
Hemos tenido muchísima suerte puesto que al no reservar, pensando que un viernes noche y con esta climatología no íbamos a tener problemas, nos han adjudicado la última mesa libre.
Su propuesta es un tanto diferente a lo habitual. Cocina latina por un lado y japonesa por otro. Decoración más bien mexicana con la que imagino será la Virgen de Guadalupe, “protegiendo” y dando el visto bueno al comedor.
Disponen de varios espacios diferenciados: el bar en sí, un cómodo salón, el restaurante y una estupenda terraza donde con días agradables y quizás más aún con noches de buena temperatura, puedes disfrutar de una buena copa con buena música. La valoración del entorno sería diferente si así no fuese. Pero en general creo que es muy bueno.
Puedes localizarlo bien fácil si te fijas en ese cactus de hierro “aviejado” que da entrada al local. Disponen de un aparcamiento propio asi que no hay problemas a la hora de dejar tu coche.
Desde luego que gana mucho con buena climatología pero estamos donde estamos y hoy no es precisamente el mejor día. Viento fresco y tras la cena, hace aparición incluso nuestro “amigo” el txirimiri.
El ambiente es predominantemente joven y desenfadado pero todos tenemos derecho y tampoco te vas a encontrar incómodo aunque tengas ya una edad, como es el caso.
Las mesas no son precisamente grandes y el espacio está bien aprovechado. La luz, que quizás pretenda ser para generar un ambiente romántico, es un tanto escasa a la hora de ver lo que comes pero tiene “su aquel”. Una vela y unos pétalos de flores, ayudan aún más a crear el ambiente propicio.
Disponen de un menú degustación a muy buen precio y de una larga carta con muchas y originales propuestas.
La carta de vinos no es demasiado amplia pero sí suficiente, eso sí he echado de menos una carta de cervezas. Haberlas….. pero pensaba yo que iba a ser una oferta mucho más amplia
La compañía hace que hoy no podamos pasarnos con la comanda, hay cuerpos que con poco se llenan y no es cuestión de ponernos a pedir sin conocimiento para después dejarlo en el plato.
Me parece de recibo pedir una pequeña degustación es decir un “sushimix”. Me pierdo yo como un pulpo en un garaje con el asunto de los niguiris, sashimis, uramakis……. Pero me ha gustado todo lo ofrecido.
La verdad es que todo ello estaba bien rico, acompañado, como no puede ser de otro modo de una salsa de soja bien rica. Destacaría yo el salmón y el langostino y el punto de los arroces. Nos ha gustado mucho y casi nos hemos arrepentido de no haber pedido una de más piezas. Es bueno dejarse cosas en el tintero, así la “necesidad” de volver es más fuerte.
Una cesta con cuatro panecillos variados y con semillas, nos han ayudado a limpiar mejor los platos. Se merecía el unte.
Pedimos ahora las Hortalizas y Verdes brasa. Con un pequeño rulo de cabra y una salsa romesco, Bonita presentación. Quizás prefiera yo más “aldentes” las verduras. El queso ayuda a dar sabor y a tapar un poco la falta de sal en mi opinión.
La salsa romesco estaba rica, un tanto diferente a las que he probado, curiosamente con estas “dotes de catador” de las que dispongo, me ha parecido que me sabía un poco a …… chocolate. Tenía que haber preguntado.
En cuanto al pescado, hemos pedido lo que en carta reza como Bloque de Atún rojo envuelto en sésamo, tempura de ajetes, edamame + aires y bocabits.
Pues son dos trozos de atún, efectivamente envueltos en sésamo. Acompañados por unas “habitas” de soja naturales que dan un colorido muy chulo al plato pero que no dicen gran cosa a la hora de degustarlas.
La espuma que corona el plato tiene un, muy bien conseguido, sabor a ……. Mar.
Quizás en mi modesta opinión, el atún estaba demasiado hecho y la ración, un poco reducida de tamaño. Pero se deja comer y se nota buena calidad del producto. Esto de los puntos……. Es un mundo.
Como a algunas no les gusta el vino, yo me he quedado con ganas de probar alguno de los blancos de la carta, sobre todo un albariño, pues agua para ella y yo pido una caña tostada y posteriormente una Murphy´s tostada. Las dos bien ricas y fáciles de beber. La de botellín tiene una mezcla de amargura y dulzor, predominando este último.
Toca ya acercarnos al apartado dulce y la elección no podía ser otra: Volcán de chocolate y dulce de leche + heladito casero.
Pues aunque el chocolate se “merienda” total y absolutamente al dulce de leche que sí aparece visualmente, es un postre que me ha encantado. El helado, con sabor a fresa, pero a fresa natural, estaba muy rico también. Al final, la unión de ambos sabores dan un resultado estupendo.
El servicio del restaurante es joven, amable y desenfadado, creo que además es el efecto que quieren causar. Una pena que la noche no permita disfrutar de esa terraza para tomar un café o una copita. Así que damos por terminada la experiencia con la obligación de volver a probar alguna propuesta más y sobre todo esa carne que al parecer tiene buena y merecida fama.
Para verlo con fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/

Hacia un porrón de años que no visitaba este local, mogollón y fue como volver a aquellos momentos ya que se mantiene en el mismo orden de cosas.

Local dirigido por gente joven, trasgresora y canalla, de estética mexicana, puesta al día, ya que en sus inicios fue esa la comida que se practicaba, pasaron a internacionalizarla con otros países de habla hispana con matices orientales , para acabar recientemente con un apartado de comida japonesa , que es por lo que he vuelto .

Siguen manteniendo sus orígenes gastronomicos con una cocina de fusión hispano-oriental y gracias a Nobuko Kani, una joven japonesa que le dio un curso de sushi al amigo con el que fui, tienen un espacio de sushi bar.

Casualidad este día no estaba ella, sin embargo había un joven africano con gran maestría en esta cocina.

Nos dejamos aconsejar por el joven que nos atendió, creo que era dueño, como recordaba, se sentó en una silla mientras nos tomaba la comanda, este detalle es muy común en este local y la verdad os hacéis una idea de lo informal de la clientela, que suele ser gente joven, suferos de la zona y demás tribus, ya que esta en un enclave magnifico entre playas y vegetación.

Pese a no ser todavía temporada de playa y eso que hacia resolillo, estaba bastante concurrido y es que su cocina y su ambiente son muy divertidos.

Empezamos con una degustación de shasimis cinco piezas de rico salmón y otras cinco de atún, muy ricas y a 18€+iva.

A continuación una degustación de nigiris, dos de salmon, dos de atun y dos de langostino con sesamo, 14€+iva , mismo precio que las seis piezas de gunkan con huevas y txangurro , también a muy alto nivel .

Seguimos con un plato de oshi waku de salmón ahumado, unos pequeños emparedados a base de sushi, salmon y huevas con mascarpone, os dejo foto.

Pedimos también un wok de pasta para picotear entre los cuatro, un rollo de maki en tempura, sus buenos ocho trozos y acabamos uramaki a la parilla, soberbio, magnifico, sorprendente y adictivo, eran de langostino con macarpone y mango y el sabor de la parrilla los hizo mágicos.

Para acabar compartimos un poco de wagyu que comparamos con un poco de black angus y que tras los sabores tan vivos de la comida japonesa, se quedaron ambas carnes, en la puntuación de sabor, flojitas, ya que como el buey, son carnes de textura exquisita pero de corto recorrido respecto al sabor, al menos para un amante de la vaca vieja.

Compartimos un par de postres, volcan de cacao y torrijas de coco, ricos.

Para beber un blanco gessami y otra de resling loosen, sencillito, la primera a 18,5€+iva y la segunda a 17,5€+iva, dos martin millers con tonica a 10,2€+iva, un valenciano y una infusión.

En conclusión un local muy divertido, con dos tipos de cocina con algo en común, pero diferenciada y que puedes combinar, unas vistas cojonudas y un ambiente canalla.

El sushi bar, tiene sillones, de distintos diseños, en un principio se te hace extraño pero luego estas súper cómodo.

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