Energía y madurez

París, es 15 de abril, un día de primavera espléndido. El sol está brillando en el cielo claro y limpio, apenas hay alguna nube, muy en lo alto, y, de vez en cuando, viene a nuestros rostros una ráfaga de viento fresco. Muy cerca del Museo Rodin, en el número 84 de la rue de Varenne, nos encontramos con la discreta entrada de L’Arpège.

El restaurante está lleno, por las ventanas translúcidas de la planta baja penetra mucha luz. En las paredes hay madera, alguna vidriera belle epoque, decoración sencilla y acogedora. No hay lujo caduco ni la pomposidad de algunos otros tres estrellas. Un servicio amable y numeroso, atiende con (bastante) naturalidad a los comensales, casi todos los que puedo ver son franceses (aunque hay alguna inevitable mesa de japoneses).

Mientras nos sirven de aperitivo agua y una copa de vino blanco, leemos la carta: mis dudas están entre el menú dejeuner a 140 eur o el menú de platos clásicos… a 340eur! La maître me orienta, de alguna forma, hacia el primero; mi acompañante pide a la carte.

Pero lo cierto es que aquí no hay demasiadas rigideces: en algunas mesas que parecen haber pedido mi mismo menú, veo aparecer platos diferentes, y, por otra parte, tampoco se sigue el mismo orden. De repente, sale de la bulliciosa cocina un camarero exhibiendo entre las mesas el magnífico rape al horno que aparecerá en nuestros platos poco después; más tarde exhibe lo que parece una pularda rotie, y, entre medio, SALE DE LA COCINA y se pasea por TODAS las mesas, alegre, el chef Alain Passard, sonriendo y haciendo comentarios, tocándote con la naturalidad de quien te está haciendo de comer, con su delantal usado, sus movimientos ágiles a los 58 años, su aspecto vitalista de juvenil y envidiable madurez… Esto sí es un lujo.

Alain Passard fue discípulo de Senderens (en cuyo Lucas Carton de la Place de la Madeleine cené muy bien hace años- recuerdo aquel bogavante a la vainilla de Tahití…). Senderens perteneció a la primera generación de la Nouvelle Cuisine. Passard es de la siguiente, junto con Gagnaire, Robuchon, etc…

Passard ha sido mentor de Pascal Barbot, uno de los chefs más destacado ahora en Francia. Pero no fui a conocerle: preferí probar suerte (no la tuve) en un minúsculo restaurante cercano al Louvre, Yam’tcha, donde cocina, siempre ella misma (eso fue lo que me decidió) una discípula de Barbot, Adeline Grattard.

Me gusta ver esa cadena (aunque sea simplificada) de maestros y discípulos: Senderens-Passard-Barbot-Grattard. Y sacar algunas conclusiones, aunque puedan ser algo simples.

Pero vayamos al grano:

Esto fue una extraordinaria comida:

- Pequeños aperitivos en cucharitas de cremas y muselinas de remolacha, calabaza, espinacas…Deliciosas texturas e intensos sabores, con adornos florales con verdadero aporte gustativo.

- Maravilloso pan de la casa, y mantequilla salada de Bretaña de Jean-Yves Bordier. Devoré una rebanada entera, como si del primer plato se tratara.

- “Sushi de navet globe fleuri au géranium moutarde d'Orléans”: un sushi de rábano con la gracia picante de la mostaza despertando el paladar.

- “Mesclun de Sylvain, praliné de noisette , mibuna, mizuna, akarachi, choho": ensalada de mezclum de brotes japoneses y otros, con un aliño potente, gustoso, con múltiples matices, sobresaliendo el praliné de avellanas. Lo devoré en un segundo.

- Un grueso y al dente espárrago verde, primero cocido y luego plancheado, con un velo de tocino, mini champiñones a la plancha y una emulsión del “ajo de osos” (o ajo salvaje; parece una hierba de moda; la vi también en Yam’tcha: da los matices del ajo, pero más suaves, rebajados y verdosos)

- "Epinards palco fanés au beurre noisette
mousseline de carotte à l'orange": otro delicioso plato de verduras, espinacas gustosas a más no poder, textura celestial de la muselina de zanahorias, contrapuntos cítricos…

- “Pommes de terre & chou de printemps au vin jaune, moutarde d'Orléans”: productos “pobres” (patata y col), pero qué gustosos. Bañados en una emulsión de vino del Jura y mostaza de Orleans.

- “Jardinière Arlequin & merguez végétale,
fenouil salma, radis malaga, carottes”. Otro plato de verduras (hinojo, rabanitos, mini zanahorias), ahora con cuscús. La merguez es una salchicha, aquí condimentada con harissa (especias marroquíes).

- Rape con miniguisantes, tapenade, hojas de acedera salteadas. Este plato no está logrado: el sutil sabor del pescado y de los guisantes se anula por la tapenade y la acidez de las acederas.

- “Grande rôtisserie héritage Louise Passard éleveurs de nos régions” (Esta señora es la abuela del chef, la culpable de su aventura en la cocina, según él mismo dice): hoy se trataba de un pato de su granja, bien asado (nada rojo por dentro), terso, pero de gran ternura, con sabor intenso, tanto de la carne como de la piel, pero sin la potencia desagradable ("hepática") de otros muchos patos que he probado (lo que me hace no ser fan de esta ave). Este pato era diferente. La salsa (algo escasa) era caldo de su cocción, con puntos ácidos, como de frutos rojos. Rábanos de acompañamiento.

- “Millefeuille à la rhubarbe vintage angélique officinale”: un milhojas quebradizo y ultrafino, pleno de sabor a mantequilla, con el contrapunto del ruibarbo marinado.

- Tartaleta de remolacha, de guisantes, macarons, y otros petit fours.

Pude probar dos platos más, los de mi acompañante, que pidió a la carta:

- Raviolis vegetales (84 eur): un consomé fragante y limpio de espárragos y remolacha bañaba unos raviolis rellenos de vegetales en trocitos, crudos, cocidos, hierbas, etc…
- Risotto (94 eur) con parmigiano reggiano y verduras: coliflor, zanahoria, alguna espinaca. El grano de arroz entero, pero todo el conjunto deliciosamente almidonado, en medio de fragancias de espumoso parmeggiano… y unas verduras de sabores netos.

Passard está volcado hace años en esta cocina vegetal. Y en el cultivo de las verduras y legumbres en sus propios huertos, en la crianza de sus propios animales, en la agricultura orgánica, arando sin maquinaria…Quizá ahí está una de las claves de los sabores intensos que tienen aquí las verduras. Pero, además del sabor y de la exclusividad de los productos, aquí hay más cosas: los platos están construidos para el disfrute (lo contrario de lo que me pasó en Yam’tcha): suelen ser varias cucharadas, golosas, en las que mezclar todos los ingredientes, muchas veces con la humedad, la salsa, el aliño que sirve de hilo conductor. Pero además los platos son vistosos, los ingredientes son coloridos, y los olores y fragancias anticipan el sabor. Se intuye mucho oficio detrás, en busca de la perfección en los platos. Una cocina tremendamente saludable, pero en la que también hay energía y sabor, y donde se expresa la vitalidad de un cocinero de 58 años, y que lleva cocinando desde los 14.

La sensación final fue que quería volver al día siguiente. Y, más que la cabeza, eso me lo pedía mi estómago saciado.

(Sólo bebí una copa de vino blanco- sólo recuerdo que era francés- y una copa de Billecart Salmon Brut; 18 eur cada una; la carta de vinos era impresionante, también en precios; vi al sumiller afanarse descorchando un Chateau Latour del 82).

Recomendado por 1 usuario
  1. #1

    vser

    Hará unos 6 ó 7 años que comí en este restaurante. Lo que describes es correcto pero el problema viene justo en lo que cuentas en la última frase, entre paréntesis. Maltratan el vino con unos precios altísimos. De este lugar siempre me quedó el recuerdo de que la botella más barata en la carta rondaba los 80.-euros. Parece que no han cambiado de política.

  2. #2

    Severne

    en respuesta a vser
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    Es un sitio muy caro en general. El plato de risotto es el segundo más caro que he pedido en mi vida (después de uno de ternera wagyu con trufa negra en el rest. MASA de Nueva York). He dudado si puntuar el vino. Pero me gustó mucho el blanco por copas del aperitivo. Y la elección del billecart. Y las copas eran de extrema calidad. Comenté con el sumiller las dificultades para el descorche de esa botella de Chateau Latour 82, con la etiqueta muy deteriorada. Me encantó ver en la carta un vino que adoro, el Hermitage Blanco del Ródano Le Meal de Chapoutier, añada 2001, a un precio ( 375 eur) que no era desmesurado, pero mi cartera iba a sufrir demasiado.
    Un saludo,

  3. #3

    Sergio.Q

    Hola Severne . Estuve el mes pasado ,aprovechando la feria del pan , en este 3 macarons , y la verdad es que discrepo totalmente con tu comentario .Fue con mis hijos , restauradores y los 3 quedamos desilusionado . Pedimos el menu promocional de mediodia a 140 € . Primera surpresa , para acceder a nuestra mesa una odisea, tanto estan las mesas apretadas . Para un restaurante de este nivel , inadmisible .Pegado a la derecha a un grupo de japoneses y su guia ,a la izquierdo tres amigos de Alain que hubieron derecho a besitos ...en fin .. En cuanto a lo a que venieamos ...ninguna sorpresa mucha remolacha ,muchos rabanos , guisante etc un magnifico rape a repartir ( a mi me toco 20 gr. ) una enorme pularda ( ami me toco parte del supremo seco seco seco !!) Total ...El Show de Alain pasando par la sala. Lo mejor estupenda mantequilla demi sel y el sabor de un magnifico huevo en este caso a baja temperatura .
    Total 550 € para los 3 con dos botellas de vino . Le aseguro que a este precio en España hago una misa de gastronomia . Que no me tildes de chauvinista que soy paysano de Alain Passard . Un saludo.

  4. #4

    vser

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    Severne, estoy bastante de acuerdo. Cobrar 94.-euros por un arroz es una barbaridad. Además creo que en España la restauración tiene precios más razonables que en Francia, sobre todo en los "estrellados" Michelin.
    Sin embargo cuando visité L'Arpege su fuerte era el pescado del Atlántico y en particular una magnifica langosta. Nos dieron pocas verduras.

  5. #5

    Severne

    en respuesta a Sergio.Q
    Ver mensaje de Sergio.Q

    Hola Sergio,
    Las mesas , el dia q yo fui estaban bastante juntas, pero no resultaba incomodo. Podria pensarse, siendo benevolo, q es la intencion de Passard, ofrecer mas calidez y familiaridad. El "show" de Passard me lo crei: visitaba todas las mesas , alegre, y a nosotros nos hizo comentarios muy amables. En lo de la repeticion de ingredientes estoy 100% de acuerdo. Puede obedecer a su radicalidad en ofrecer productos de temporada.
    Un saludo,

  6. #6

    Severne

    en respuesta a vser
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    Hola vser,
    A mi tb me parece q el nivel de los restaurantes con estrellas en francia es inferior al de España. Pero generalmente me fijo muy poco en las estrellas. Comi muy bien en l'Arpege, y me parecio un sitio especial, tb su chef.
    Por lo q he leido, Passard lleva años muy volcado en las verduras. Incluso llego a dejar de servir carne durante años. Mi pescado , el rape, no fue espectacular, estaba demasiado hecho,dejando aparte q alguno de los acompañamientos eran demasiado invasivos (tapenade, acedera)
    Un saludo,

  7. #7

    Abreunvinito

    Estuve hace años, más de 7 años. Me pareció muy caro en carta de comidas y especialmente de vinos.
    Buen local, buen ambiente, muy "rentabilizado" el espacio (injustificablemente rentabilizado), muy buen producto pero cobrado a precio de oro, a base de darle "grandeur" al local.

    En cualquier caso un sitio emblemático. Y una vivencia la tuya muy interesante.

  8. #8

    EuSaenz

    Opps, vaya precios!!! 8-0

    Por lo que veo allí un trabajador normal como es mi caso tiene totalmente vetado el acceso a la alta gastronomía y eso es una verdadera pena. Espero que no cunda el ejemplo por acá, pero no las tengo todas conmigo.

    Bueno, por lo menos veo que lo has disfrutado y no es poco.

    Un saludo,
    Eugenio.

  9. #9

    Severne

    en respuesta a Abreunvinito
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    Hola , está claro qe pedir a la carta es injustificademente caro. Creo q son precios deliberadamente disuasorios, para conducirte hacia los menus. Habia tres: el "dejeuner" (140eur), el de platos clasicos (340) y uno vegetariano a mas de 250 eur creo recordar. La maitre me dirigio claramente hacia el menos caro, a pesar de que le mencione q tenia muxas ganas de probar los platos clasicos. Creo q lo hizo muy bien. No creo q hubiera comido muxo mejor con el menu de 340eur. Passard va cocinando y sacando platos sin grandes rigideces y sin ajustarse demasiado a esquemas.
    Un saludo,

  10. #10

    Severne

    en respuesta a EuSaenz
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    Hola Eu, creo q la gastronomia es de los lujos mas aseqibles q existen (comparado con la ropa, los coches,..)En 2009, cdo fui al bulli, pude comer en el mejor restaurante del mundo x 250eur. Creo q esta al alcance de muxa gente, de muxa mas gente q un buen coxe, una buena casa, incluso de un bolso de chanel o prada.
    Otra cosa es el vino, donde intervienen algunos elementos , como el coleccionismo, la antiguedad y otros, q hacen q beber las " mejores" botellas del mundo no este al alcance de tanta gente como comer en el bulli. Y las comillas significan q todo esto del beber y el comer es bastante relativo. un amigo q sabe del tema piensa q x encima de 100eur x botella (coste bodega)ya no estas pagando ,en la inmensa mayoria de casos , por mayor calidad del vino, sino q pagas otras cosas (exclusividad, marca, etc).
    Un saludo,

  11. #11

    EuSaenz

    en respuesta a Severne
    Ver mensaje de Severne

    Bueno, todo depende de qué gastronomía, qué ropa y qué coches, claro. Todo puede ser un lujo o ser algo…simplemente necesario. No toda la gastronomía es El Bulli o L’Arpege, ni todos los coches son Bentley o Maserati ni todos los bolsos son de Prada o de Lous Vuitton. Al grano. Para mí 18 euros una copa de champagne Billecart-Salmon (me imagino que el Brut Reserve) es excesivamente caro, como lo es un risotto por 94 euros o unos raviolis por 84. Que Paris es otra historia, pues bueno. Pero que aunque en Paris los sueldos medios sean mucho más elevados que en Madrid me siguen pareciendo una barbaridad esos precios. Nada más, no es más que un comentario.

    Saludos,
    Eugenio.

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