Local moderno, muy amplio, con ambientación intimista. La carta de vinos tirando a escasa pero bien equilibrada. La cocina es buena y los productos también, apreciándose buena técnica en los fogones.Platos de mercado imaginativos. El problema es el servicio, muy inexperto y con pocas ganas de hacerlo bien. Por ejemplo, sería de agradecer que cuando pides unos entrantes para una mesa de cuatro, te indiquen que las raciones son para dos (o para menos), porque cuando llegan a la mesa ves la cantidad con decepción. El servicio del vino mediocre para un lugar de esas pretensiones y precios (unos 45 euros por persona), no existe la figura del sumiller ni nada similar.Además son lentos en servir los platos y no tienen atenciones que en otros sitios sí las tienen: después de dejarte 180 euros y de estropear una chaqueta a una persona por un error de una camarera (todos somos humanos), ni siquiera se disculpan y tienen el "detallazo" de cobrar hasta 2 cafés. Por ese precio hay sitios en Valencia que te tratan mucho mejor y se come igual.
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