A 6 km de Haro se encuentra este estupendo restaurante que hemos visitado mi pareja y otra pareja de amigos redondeando una visita a las bodegas Muga (totalmente recomendadas también).
Situado en el centro del pueblo, llama la atención el buen gusto con el que está realizado tanto el edificio como el comedor, que pese a ser pequeño resulta suficientemente espacioso y luminoso. Por sus dimensiones es ideal para quien huya del ruido de los tradicionales mesones riojanos. Posee muchos detalles que demuestran excelencia: la calidad de la vajilla y la mantelería, la profesionalidad del personal durante todo el servicio, todos los precios con IVA incluido, una carta de vinos a la altura de la importancia vinícola de la zona y sobre todo, comida de calidad exquisitamente presentada a precios razonables. En nuestro caso, nos decantamos por un menú de 25€ para uno de los comensales y el resto comimos a la carta.
Comida que se inicia con un aperitivo de la casa, en nuestro caso unas pequeñas croquetas de jamón bien presentadas en cucharas de porcelana. Correctas.
La primera sorpresa de la comida viene con el pan, el habitual maltratado de la mesa: a elegir entre un fantástico pan de vino o un suave bollo de queso. Por si no fuera poco, al pedir más viene otra remesa de pan de olivas, pan de tomate seco y pan de cebolla. Recién hechos y sin cargo extra a la cuenta, dato que deberían tener en cuenta muchos restaurantes "de postín".
Pequeño tirón de orejas al servicio por servir con bastante diferencia de tiempos los primeros platos: 2 Huevos rotos de corral con patatas y después una parrillada de verduras y un risotto de boletus al parmesano. Sobre la calidad del producto, nada que objetar: sabrosísimas las verduras (incluso para servidor que no es muy fan de ellas) y perfecto el punto del arroz. Bien emplatados, para mi gusto con demasiado espolvoreado (pimentón o parmesano, según el caso).
Para los segundos nos decantamos por 3 entrecot con pimientos de padrón y 1 rabo de toro al Oporto con cama de patatas panaderas, que sólo por él merece la pena la visita al restaurante: Carne jugosa, sabrosísima, con un delicioso sabor a pimienta negra y una salsa para no parar de mojar.
De postre, un tatín de hojaldre de manzana e Idiazabal que hay que pedir al empezar la comida, 2 tartitas de queso y frutos rojos y un helado de chocolate casero. Hojaldre en su punto, cremosa tarta sin la habitual galleta pastosa como base y el helado con un punto de amargor del auténtico chocolate. Delicioso.
Como vino del menú un Beronia Crianza 2009 (la bodega está situada en el pueblo) y una copa de Muga Eneas 2012. Otro detalle a tener en cuenta por los restaurantes "con pretensiones", ya que con un menú de 25€ se puede ofrecer un vino de 6€ (PVP).
Y para despedir la comida, el servicio nos pregunta qué tal todo y nos reconoce al haber tramitado la reserva con antelación. Así se ganan clientes.
Total 4 pax: 106€ con 2 cafés incluidos.
01/11/13 Nuestra vuelta al restaurante tras una visita a Remelluri ha sido ligeramente decepcionante, ya que al ser festivo el servicio estaba desbordado. Bien es cierto que llegamos con 30 min. de retraso (a pesar de que llamamos el mismo día para avisar sin obtener respuesta). A pesar de todo, Miguel pasó por nuestra mesa a disculparse, reconociendo que la enorme afluencia de gente les había sobrepasado, detalle que le honra.