Restaurante Narwarma

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Datos de Narwarma
Precio Medio:
65 €
Valoración Media:
4.3 10
Servicio del vino:
3.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
5.0 10
Calidad-precio:
3.0 10
Fotos:
0
 
País:
Marruecos

Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: Tailandesa, Marroquí
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 65,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


1 Opiniones de Narwarma

La última tarde en Marrakech, nos la tomamos de relax. Habíamos ya cubierto con creces el programa que nos propusimos el primer día y después de comer en Le Marrakchí, nos dimos un paseíto por los zocos aledaños a “la plaza” y… A tomar un buen hammam. Era lo único que nos quedaba.

De los cuatro que íbamos, tres levitaron de placer con las saunas, las embadurnadas con aceite de Argán, las rascadas de piel, los baños, los masajes…. Yo no aguanté ni el primer asalto. No soporto estas historias, qué se le va a hacer. Así que una cabezadita, compras de última hora por Jemaa el Fna, y paseando hasta el restaurante.

Nos sentimos ya unos veteranos. Esta vez ni insert coin ni nada. Sin guía. Preguntamos a un policía en un momento de duda, pero llegamos bien. Y eso que estaba complicao de coj… sobre todo el tramo final. ¡Como esconden los restaurantes los marrakechíes joé! No sé si es una tradición, una manía o un requisito legal. Está cerquita de Jenaa el Fna, 10 minutos a pie, pero ¡cómo cuesta oiga!

Teníamos alguna recomendación y muchas ganas de probar la cocina de Narwarma. Sonaban tambores de fusión marroquí-asiática.

Y apetecía. El curry de Marrakech (al menos el que probamos) era muy suave, muy diferente, con mayor presencia del jengibre y menos de los toques thais. Así que apetecía ver cómo fusionaban ambos estilos.

Tras pasar por unas callejela desconcertante, encontramos este local, que parecía más bien un gran pub-restaurante de lujo, eso sí, muy moderno, con mestizaje de decoraciones. Muy oscuro, demasiado. De nuevo las linternas para leer las cartas, pero esta vez sin mucha gracia.

Música alta, una gran barra al fondo… Y prácticamente vacío, un tanto desolador.

“¡Unas cervecitas si vuplé!” MOOOOOOOC: “Cerveza no haber” “¡Mec…..!” A una que yo sé (la arpía que engañaba a su marido diciéndole que la vieira era escalope) casi le da algo.

“¿Y vino?” “Vino sí”. UFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF

Que habían tenido problemas con el suministro. Jooopé que diíta llevamos! Pues venga, un rosadito directo en vena. A grandes males, grandes remedios. Remedios Virtudes.

Como no veíamos ningún plato que aunara ambas culturas gastronómicas, nos decantamos por lo thai, a ver si iba a resultar que estaba "marroquíizado". Cenamos, todo todo para compartiresvivir:

Rollos de primavera thais frescos con gambas.
Rollitos thais fritos con camarones.
Pollo frito con curry panang y leche de coco.
Carne de vacuno en curry rojo con berenjena y hojas kaffir.

Pues no, de fusión nada. Eran platos totalmente estancos. O marroquíes o thais. Decepción en este aspecto, aunque es justo decir que tanto los rollos (unos de pasta húmeda y los otros fritos) como los currys (uno amarillo, de pollo, y otro rojo, de vacuno) se dejaban comer. Pero totalmente thais.

Tomamos un Medaillón Rosé, de syrah, en copas correctas, justito de temperatura y muy buscado: nunca lo encontrábamos. Estaba aquello tan oscuro que te volvías mico para encontrar la botella cuando te querías servir o al camarero para que te sirviera.

El servicio, mejorable. La chica que nos atendió fue muy correcta, aunque no sabía explicar nada, pero los otros camareros, no sé si es que pecaban de prudencia o de dejadez. En cualquier caso, estábamos prácticamente solos y nos sentimos un tanto desatendidos.

Se palpaba que se trata de un negocio que debió pasar por momentos de gloria, debió de ser de los más cool y… se le ha pasado el arroz. Está de capa caída.

Y, queridos lectores, con esta última entrega finaliza la serie literaria “Aventuras y desventuras de cuatro maños en Marrakech”.

Y... No les decimos adiós, sino hasta siempre.

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