Apostando por el vino en una plaza complicada

Local de aspecto moderno y algo aséptico, un poco al estilo del lugar donde se encuentra, el PAU de Sanchinarro, uno de los barrios periféricos del norte de la capital en el que poco a poco va ganando presencia de locales de ocio. Tiene un gran comedor principal, una barra grande y cómoda, unas mesas altas y un estante con una serie de vinos a la venta, con lo cual es tienda y restaurante. Nos situamos en barra y pedimos la carta, con un buen número de platos, raciones y tostas para compartir, todo en una línea de productos y platos digamos “de moda”. Nos decidimos por tres raciones.

Brocheta de langostinos con verduras (12€): lo que menos nos gustó, langostinos demasiado pequeños para hacer en esta preparación y que se quedaban en nada, además estaban empanados y sobre una cama de abundantes verduras que no aportaban nada. Flojito.

Tataki de atún rojo con alga wakame (13€): bien, un plato muy académico que preparan ya en muchos sitios y que aquí sin ser ni mucho menos el mejor que hemos probado sí que desataca por su buen precio en relación al tamaño de la ración y calidad del producto.

Timbal de rabo de toro con patatas (13€): otro plato que se repite mucho últimamente en las cartas y que aquí está igualmente bien hecho, presentado en un timbal y con unas patatas tipo panadera. Sin ser excepcional, se puede decir que estaba bien.

Tierra de chocolate (5,8€): una composición con varios tipos de chocolate en distintas texturas y con la aparición siempre chispeante de los peta-zetas. Fresco y divertido. Un postre agradable.

Como conclusiones, hay que comentar que si bien el nivel de la cocina nos pareció correcto en líneas generales, si es cierto que deben ir mejorando algo en las terminaciones y sobre todo en aportar nuevas ideas, pues últimamente se ven demasiados platos repetidos en multitud de locales y al final eso resta un poco de personalidad.

Pero lo mejor del local es sin duda su completa y acertada selección de vinos por copas, con aproximadamente 20 opciones de casi todo tipo, con la botella del vino expuesta en el mostrador y el precio de cada copa, además dichos precios están bastante bien ajustados para lo habitual en estos lares. Tomamos dos copas de Quintaluna 2012 (2,5€), magnífico como siempre este verdejo básico de Ossian, dos de Albariño Ophalum 2012 (2,5€) un correcto vino de bodegas Paco y Lola, dos del siempre atractivo Nekeas Chardonnay 2012 (2,8€), de corte más potente y glicérico para terminar con otras dos de la fresca garnacha toledana Navalegua 2011 (2,9€). Al final nos invitaron a un par de copas de Novio Perfecto 2013, vino dulce de DSG Vineyards elaborado en Valencia con moscatel y viura. Además de la buena oferta por copas hay una carta bien pensada y estructurada, la verdad que aquí se está apostando por el vino y eso nos parece perfecto.

Así pues, estamos ante un local en el que percibimos una cierta ilusión y disposición para hacer bien las cosas, todavía tiene que ir mejorando en la terminación de los platos pero la base es buena y además están apostando por el vino con una oferta suficientemente estructurada tanto por copas como por botellas e incluyendo una pequeña tienda, un local por tanto distinto y necesario en un barrio que poco a poco va ganando en oferta de ocio y con un gran potencial, aunque obviamente está algo desplazado del centro. Dejaremos pasar un tiempo y volveremos, nos ha parecido interesante.

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