El restaurante Aigües Vives está en el Hotel San Fernando de Carcaixent. Por fuera es muy bonito, han cuidado la iluminación indirecta y le da un toque de modernidad y calidez. Dispone de un pequeño jardín a la entrada al recinto donde hay mesas. Subiendo unas escaleras, accedes al hall y a su derecha, el comedor.
La decoración interior es inexistente, es como si se hubiera terminado el presupuesto, iluminación justita, sillas de polipiel marrón oscuro (muy resbaladizas), mesas de tamaño suficiente, con mantel de algodón, un par de vinotecas y poco más.
El servicio, anoche estaba compuesto por dos chicas muy amables con mas voluntad que acierto.
Disponen de un menú por 16,00 € con tres entrantes para compartir, un plato a elegir (anoche era arroz meloso con bogavante y creo recordar un pescado) y postre (también a elegir entre tres), bebida y café aparte.
La carta es atípica, hojas plastificadas con la foto de cada plato a la izquierda y la descripción a continuación. La foto es pequeña y apenas se ve lo que hay. Lo de atípica lo digo porque las entradas están al final, justo detrás de los postres.
Tienen un poco de todo, ensaladas, bocadillos, arroces, carnes (incluso de kobe) y pescados.
Ibamos a pedir el menú, pero al ver las entradas, nos decidimos por ellas y esto fue lo que tomamos:
Ensaladilla de sepia.- Correcta.
Tortilla de bacalao y perejil.- Un poco insulsa, la salvaba unos trocitos de ajo fritos que le realzaban el sabor. Buen tamaño.
Tomate con anchoas.- Habíamos pedido boquerones con aceitunas (teníamos un antojo) y al no haber nos propusieron el cambio. El tomate bueno, las anchoas flojas flojas, de buen tamaño pero con mucha espina y flácidas.
Pan con tomate.- Cuatro rebanaditas de pan de hogaza y un buen tomate triturado con aceite para untar.
Para beber tomamos un Pago de Tharsys Millésime. Llegó tarde, ya teníamos un plato en la mesa, al reclamarlo a la camarera, ésta nos dijo que no sabía abrirlo (tal cual), que de eso se encargaba su compañera y que en el momento terminara de tomar nota a unos comensales nos lo sacaba ???? Pues bueno, tuvimos que esperar y al fin llegó, le quitó la cápsula y "pum", como en la fórmula uno, solo faltó ponerle el dedo y duchar a los allí presentes. Fue la nota de humor.
Un par de cafés remataron la noche.
En resumen, bonito por fuera y menos por dentro. Sitio aceptable sin mas donde se puede comer a un buen precio.
Como decía Gracita Morales (normalmente, a Jose Luis López Vázquez) ... "Cómo está el servicio, señorito..."
Saludos
Con lo que me encantan las anchoas ya me hubieran dado la nochecita. Anecdótico y gracioso lo de no saber abrir el espumoso, pero eso no quita ese detalle sea un monumental fallo en el servicio.
Saludos
Desgraciadamente, no siempre se acierta.
Saludos Javi.
Que recuerdos me ha traido tu comentario... Estuve casi dos años trabajando en Carcaixent , el bresol de la toronja... El hotel no existia entonces y la oferta era reducida. Conoci el restaurante hace 4 años porque celebramos una cena de trabajo y me parecio muy " de batalla" y el servicio dejo bastante que desear, cosa que achaqué a ser un menu concertado y mas de 20 personas... Saludos
Vaya, que casualidad.
En la zona de la Ribera no hay una gran oferta en restauración de calidad. Lo han intentado muchos pero no llegan a consolidarse. Yo me esperaba mas al ver el hotel por fuera, pero es lo que tú bien dices, un lugar de batalla.
Saludos.
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