A 1.385 metros de altitud, hay que subir por una estrecha carretera unos siete kilómetros hasta llegar a este vecindario de Ribes de Freser desde allí unas magníficas vistas sobre el valle.
Restaurante típico de montaña donde todo es rústico, mesas, bancos, platos, copas, manteles, paredes, suelo e incluso la comida.
Embutidos de una calidad más que discutible y escudella como primeros platos, seguidos de una butifarra a la brasa y pato guisado ración abundante.
Agua, una cerveza, vino de la casa en porrón y un café.
No merece la pena desviarse de la collada de Tosses para acceder a Ventolà.
Yo también hacía años que no iba, los llevan los hijos de los propietarios y ya se sabe. Ahora tiene que vivir más familias del mismo pastel. Ah por cierto están ampliando el local.
También hace ya bastantes años que no voy, recuerdo que ya en esa época no era nada del otro mundo, se podía comer bien de precio y en abundancia, pero la calidad del producto era pobre. Es una lastima porque el servicio tambien era bueno.
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