Restaurante L'Eggs: Espectacular


Pero que bien comimos.... y eso que la cosa empezó algo torcida, éramos un grupo de cinco personas, cuatro de ellas de fuera, con un menú concertado, con los segundos a elegir, o presa ibérica o merluza.
Al llegar nos dicen que hay un cambio y que el segundo es un solomillo, bueno, a todos mas o menos nos venía bien, pero pensé.... ya empezamos... y tengo que reconocer que ya me puse un poco de "Culo"... por eso tiene mas mérito que cambien una predisposición negativa a base de buena cocina.

Unos platos para compartir de entrada:

- Ensalada verde con vinagreta de mostaza, la vinagreta se convirtió en un aliño fabuloso.
- Croquetas de yema de huevo, no las había probado y me sorprendieron, buen rebozado, fino, unas croquetas suaves y buenas.
- Tartar Jules Verne, no era picante, no estaba especialmente especiado, un poco a medida de "todos los gustos", sabroso.
- Huevos fritos con chipirones a la andaluza y salsa tártara, uno de los grandes triunfadores de la noche, como ya se ha comentado L'eggs, se especializa en huevos y es la base gran parte de los platos, por lo que la calidad está asegurada, si a eso le añades unos chipirones bien hechos y lo mezclas a modo de huevos rotos, pues el resultado es buenísimo, para salir de los típicos huevos rotos y disfrutar.
- Ahora si, los tradicionales huevos con patatas y chistorra, los huevos de alto nivel.

A estas alturas yo ya estaba relajado y disfrutando, pero cuando llego el solomillo... bendito cambio, hacía mucho tiempo que no comía un solomillo tan tierno (y eran dos buenos tacos), sin un nervio, tan masticable, tan sabroso.... un espectáculo, mis invitados no pararon de destacarlo.

El postre de este menú concertado era una tarta de limón y helado de violetas, que estuvo a la misma altura que el resto.

El vino incluido en el menú era un Entrelobos (D.O. Ribera del Duero), servido a temperatura, no dejaron la botella iban llenando las copas sin hacerse esperar, copas correctas, el vino cumplió, aunque ante semejante experiencia gastronómica, eche de menos un vino de mas empaque.

El servicio fue eficiente, amable y dedicado, mostrando interés en como iba la velada y manteniendo alguna conversación interesante.

El local está mas o menos comentado, grande, moderno, atractivo, mobiliario heterogéneo.

Ya es uno de mis fijos en Barcelona.

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