Cada año la mima necesidad de una comida rápida para seguir trabajo obliga a visitar por la zona.
Comida de menú, en un local lleno con un servicio rápido y eficiente y con unos menús poco complejos y para salir del paso como toca por el precio.
Una Amstel Oro y agua Lanjaron más el aceite básico de La Española con un pan básico.
En la parte sólida arrancamos con un arroz a banda, bien resuelto y sin poder esperarmás, que ya es bastante.
De segundo un solomillo de cerdo pedido sin salsas, correcto de calidad y sin exceso de plancha.
Un flan y un café y a trabajar de tarde.
Misión cumplida. Sin cambios a pesar del tiempo que va pasando. El mismo tipo de clientes por la cercanía del hospital, aunque cada día son caras diferentes.
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