No me ciega el afecto que siento por Alfonso ni la alegría del reencuentro cuando afirmo rotundamente que el nivel de la cocina del Gadhus puede considerarse como excelente.
La creatividad siempre estuvo allí pero antes adolecía de integración, había pinceladas fuera del lienzo. Ahora todo está armoniosamente unido dando como resultado platos visualmente muy atractivos y con una combinación de sabores y texturas de gran elegancia.
En cuanto al vino, en mi opinión se crece en cada visita y en la del viernes, día en el que yo no estaba especialmente perceptiva, el Muxagat Os Xistos Altos 2011 demostró ser un prodigio de mineralidad y marcada y subyugante personalidad.
Enhorabuena por la plasmación de la vivencia :-)
Bss,
Mara