El restaurante Llamas de la localidad costera de Segur de Calafell lleva casi 40 años ofreciendo a sus clientes cocina tradicional catalana y mediterránea. Este local ofrece un ambiente distendido y familiar, donde cada cliente será bienvenido y tratado como un amigo de toda la vida. Su cocina le acerca los sabores tradicionales de la cocina catalana, destacan sus menús, diferentes cada día de la semana, su adaptabilidad a grupos grandes y su oferta especial en temporada de calçots.
La cocina de Llamas depende de los mejores productos de mercado para elaborar los platos más ricos, siguiendo la tradición catalana como pauta de sabor y de cocina saludable. Sus platos cuentan con una cuidada presentación y la cantidad por ración es generosa. Los preparados más destacados son las berenjenas rellenas, la fideuá, el xató, los pescados y mariscos, las carnes preparadas a la brasa y las paellas y arroces.
Su ambiente es ideal para comer a diario de forma relajada y sin que sufra el bolsillo. Además, su capacidad y menús especiales para grupos, lo hacen idóneo para celebraciones, eventos y cenas de empresa. También cuentan con una nueva sala privada, llamada Carmen, de decoración acogedora y moderna, donde podrá celebrar una ocasión especial en un clima íntimo y agradable.
Local amplio y sencillo en la parte alejada de la playa de Segur de Calafell. Sin lujos ni pretensiones. Clientela de la zona. Servicio amable y de trato familiar. Disponen de un menú los fines de semana a 14 euros con 4 primeros, 8 segundos y bufet libre de postres (flan, natillas, yogur, fruta de temporada). También cuentan con un menú de lunes a viernes por 6,-€ que consta de un primero y un segundo. Además, los días laborables se puede comer un plato consistente por sólo un euro. Como íbamos con la idea de comer el menú que habían preparado para el día de Todos los Santos, no miré la carta. Vi dentro de un expositor frigorífico unas cuantas botellas de vino de marcas de las que se encuentran en el super. No miré precios.
El menú en cuestión consistía en una "ensalada ilustrada" (lechuga, cebolla, tomate, remolacha, aceitunas, brotes de soja, atún, un espárrago algo fibroso, una loncha de jamón York de barra y una loncha de queso tierno de barra) más que aceptable y de un tamaño respetable y una sabrosa paella con 2 gambas, un langostino (que nadie pregunte si el marisco era fresco o congelado) y un trozo de costilla de cerdo, además del bufet de postres que no probé porque no me entraba más comida. Para beber, una botella de agua de 1,5 l. Por 10,-€, cantidad y calidad bastante por encima de la media, especialmente por lo que vimos por la zona.
A mi hijo le pusieron un filete con patatas. Estaba tierno y las patatas eran caseras. Con un poco de ketchup y pudiendo elegir el postre, se puso las botas. Nos cobraron 9,-€.
Después del almuerzo, fuera del menú, en la terraza nos tomamos un refresco (1,70€) y un cortado (1,-€).
No es un sitio para gourmets, pero sí una opción para comer comida casera relajadamente y bastante buena por un precio muy moderado, también con niños. Fácil aparcamiento por los alrededores.
Por cierto, no sirven comidas en la terraza.
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