Teniendo que hacer noche en hotel cercano al aeropuerto, obliga a cenar en esta población y tras fallar dos intentos (uno porque no da cenas y otro porque está en obras sin avisar) caemos en este local en el que, como en otros muchos sitios, gente de origen asiático ha adquirido un antiguo local y hace más o menos bien, lo que siempre se ha hecho en el local y te asegura amabilidad en el servicio.
El espacio interior es tipo tubo y dispone de algunas mesas en el exterior donde nos sentamos a cenar porque aún hace bastante calor. Son mesas y sillas de terraza y como no hay casi nadie, nos ponemos cómodos los cuatro en dos mesas juntas.
Para beber un agua grande y un par de cervezas Estrella Galicia; no arriesgamos en vino. Para comer hay carta con demasiada amplitud para que esté todo bien; dispone de un menú del día, bocadillos, tapas... Nos decidimos por:
. plato de boquerones fritos: fritura ligera, ración ajustada, pescado terso. No repetiría.
. entrecotte e Girona a la plancha con patatas x 2: buena pieza de carne de 20 días de maduración hecha al gusto, con patatas con piel a gajos y un huevo frito bien hecho con puntilla. Notable plato que repetiría.
. ensalada con calamares fritos x 2: los calamares con la misma descripción de los pescaditos; la ensaalda variada y apetecible. Cumple.
Un yogurt por no cargar dulce cara a la noche completó la cena. Salvamos el tema.
entrecotte
calamares y ensalada
boquerones
carta 1
carta 2
menu del dia
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