Restaurante Gambrinus Siete Aguas

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Datos de Gambrinus Siete Aguas
Precio Medio:
44 €
Valoración Media:
8.1 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
8.5 10
Entorno:
8.5 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Asador
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 44,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


1 Opiniones de Gambrinus Siete Aguas

Local que se construye bajo el paraguas comercial de la marca cervecera pero que en la realidad responde a un local clásico de asador de Castilla con una terraza amplia exterior para el verano y un local con pequeña barra, barriles y sillas altas más un comedor con mesas y sillas de madera más algunas pocas mesas más en la entrada.

Muy interesante el horno moruno del que salen fuentes de barro con lechazo, cochinillo, arroz al horno...Y genial el comedor habilitado en el sótano de amplia mesa con dos bancos corridos para sentarse cómodamente 10 comensales, a la puerta de la amplia bodega y que fue un lujo poder estar, como hace la familia, solos y en armonía pese a la baja de última hora por problemas de vuelo. El servicio fue familiar, literalmente, ya que fue gente de la propiedad la que estuvo con nosotros comentando algo de la historia del local.

No vimos carta de bebidas ya que entramos directamente a la bodega a elegir y con mayoritaria presencia de vinos locales, también cosas interesantes. Arrancamos con unas cervezas iniciales, acompañadas por un plato de jamon Gran Reserva por oferta de la casa, 3 Martinis, más una jarra de Cruz Campo. De vino, un buen bobal, Casa Don Angel 2014 (23€) y luego Carmelo Rodero 9 meses (16€). Hizo falta agua con gas y hasta 3 botellas grandes de agua sin gas.

Merece comentario aparte el pan traido, cercano al kilo estaría, recien sacado del horno: crujiente, miga cocida pero muy esponjosa, corteza tersa sin estar dura; extraordinario. Se acompañó de aceite Finca Calvestra de una aceituna local interesante, como digna compañía.

La carta de comidas está formada por cocina de producto y propia de población fronteriza entre Castilla y Valencia. Por un lado una buena variedad de arroces tanto secos como caldosos, all i pebre, puchero valenciano al completo y algunas otras opciones; también de zona castellana destacan los asados al horno moruno de leña de encina con ganado con certificado de origen castellano, jabalí estofado, gazpacho manchego, etc... Sin olvidar la parte de tapas (también es bar) habituales tales como ensaladilla rusa, huevos, calamar, clochinas o mejillones, y también de guisos canelones, croquetas, caracoles, esgarrat; también a destacar las recetas tradicionales de mamá Tere que está recuperando por la zona, como la olla sieteaguense, o la utilización de los productos del cerdo para esos pucheros de las piezas (morcillla, lomo, etc) en lugar de recien fritos, de piezas sacadas de la orza donde han madurado en aceite de oliva virgen; algunos de estos platos han tenido premios en diferentes concursos.

Para comer inicialmente 9, al final nos quedamos en 7, con encargo previo (imprescindible) de lechazo para 6 (3 cuartos), pero, despues de renunciar con pesar a la cazuela de arroz al horno, nos negábamos a quedarnos sin probar platos de cuchara así que acabamos disfrutando con:

. ajo arriero x 2: perfecto sin ecesos de patata, buena textura.

. estofado de rabo de toro (de toro, toro): meloso,  carne bien estofada, buen punto de guiso, con sus patatas cortadas a dados que creo estarían mejor de menor tamaño y con un punto más crujiente.

. alubias pintas de La Bañeza estofadas con chorizo, jamón y tocino ibérico de bellota, acompañadas con tortitas de hierbabuena y cebolla: dos amplias raciones, piparra incluida, a compartir en el centro con un caldo bien trabado y denso, buena textura de la legumbre, buenos tropezones de calidad sin estar excesivamente pasados de cocción. Muy recomendable.

. olla Sieteagüense con su codillo de jamón, crobete, oreja, morro, pie de cerdo, morcilla de la orza, cardo, patata, alubias y nabo: es imposible que, con esos ingredientes y tiempo de cocción lenta, no se logre un platazo. Recomendable.

. lechazo al horno x 6: cordero castellano con DO Castilla Leon, lechal (sin haber aún comido pasto, solo leche materna) de 5,3 kgrs en canal, en perfecto punto de horno manteniendose jugoso pero dorado y bien cocido en sus interiores. Se acompañan los cuartos de una bandeja con patas y cebolla al horno más ensalada de la huerta. Recomendable.

. surtido de tartas caseras: tartas hechas en casa poco estéticas pero buscando ese sabor clásico de toda la vida hechas sin conservantes ni colorantes ni artificios industriales; solo la decoración de chantilly y fresones cortados. Probamos la clásica de "la abuela" de galletas Tosta Rica de siempre, moka y mantequilla; tiramisú siguiendo la receta de la zona milanesa con sabores más light; bizcocho casero con cobertura de chocolate puro fondant (97% de pureza); tarta de requeson con toque de almendra; bizcocho con añadido de manzana. Todas correctas, se notan caseras 100%, servidas en amplia ración, pero ya nos confiesan que la persona encargada del dulce está en proceso de formación y mejora.

Rematamos con unos buenos cafés y unos chupitos (botella en mesa) por cortesía de la casa: bagaceira, orujo de hierbas (DO Feijoo); mistela de moscatel de Turís vino de licor; punta de Sat Pere, un ligero licor destilado de arroz. Todo ello para una larga sobremesa, aislados del mundo exterior. Un lujo.

Habrá que volver porque se han quedado muchas cosas en el tintero, entre ellas un miembro de "perjudicados por el Noma" que se quedó tirado en el aeropuerto de Bilbao. Ya tenemos excusa, pero por si acaso, antes de comer ya compramos unos pequeños souvenirs: longanizas de Pascua, morcillas de cebolla, fuet y morcilla de carne tipo sabadella y unos panes de calabaza y otros de pasas y nueces.

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