Si yo tuviera un restaurante, no solo podría en práctica lo del papelito para colorear, habilitaría un rinconcito con unas sillitas y una tele emitiendo películas de dibujos animados sin interrupción.
Seguro que si más de uno en lugar de pasarse el día llorando por la crisis lo pusiera en práctica, notaría un incremento de la facturación.