La impresión sobre la oferta de vinos fue muy parecida en mi caso, parece que siempre se está haciendo y nunca la acaban de rematar. El tema de las copas me da la impresión que es contagioso, casi seguro que la causa es la crisis: los restauradores compran copas de batalla, muy baratas y sólo sacan las de superior calidad si el cliente las pide. Malo, nos habíamos acostumbrado a un servicio mejor y ahora no nos conformamos con menos, además que los precios de los vinos no parece que los hayan rebajado, por lo que el cliente que paga 15, 20 , 25€ o más por una botella no quiere bebérsela en unas copas malas, al menos yo no quiero.