Un auténtico placer leerte.
La primera parte no tiene desperdicio. "Con dos feos y repugnantes chiringuitos en el paseo marítimo que propulsan a diario nubes de aceite podrido a la atmósfera". Supongo fruto de la mezcla de no cambiar el aceite cuando toca, con el nefasto producto que sumergen en él.
De Pere Granollers hasta ahora nunca había oído o leído nada y he buscado en Google y sólo hay un pequeño apunte en la web del ayuntamiento de Portbou, pero parece que lo más destacado de toda su vida es el paso de Josep Mercader por los fogones de L'Estació.
Uno de estos días hay que ir a Cotlliure a visitar a unos amigos de mis suegros. Tendré en cuenta este restaurante.