Mucho he reflexionado estos días en Borgoña sobre la restauración española, que cuenta con muchos "efectos especiales" pero eso sí nos hemos quedado entre los más caros de Europa y eso no es de recibo. Allí encontré una cocina de mercado bien hecha, cada vez abusan menos de las "cremas" (al menos en los restaurantes de cierto nivel), con precios del vino sorprendentemente ajustados y servicios atentos y nada estirados.....