Qué buenos recuerdos! Viví casi seis años en Pekín y raro era el mes que no íbamos a comer o cenar en Da Dong, que nos conquistó desde el primer día. Y no sólo por el pato pekinés! Yo disfrutaba en especial unos langostinos en tempura con una salsa cremosa que estaba de muerte!
Como anécdota, el nombre del restaurante viene del dueño, Dong Zhenxiang, que es un tío inmenso y con melena. "Da" en mandarín quiere decir "grande" así que al dueño de joven de apodaban "Da Dong", "el gran Dong".
Espero poder repetir la experiencia.