Enhorabuena por el artículo. Me ha encantado y disculpa que lo haya leído tres semanas después):
Es un tema apasionante, y en mi opinión es obvio que esas sensaciones minerales existen y las percibimos con claridad. Otra cosa es que la cabeza nos pueda sugestionar más o menos, más si sabemos el origen del vino por supuesto, pero que son sensaciones reales está clarísimo. El origen de esos aromas y sabores ya es otro tema...
¡¡Un abrazo mineral Josep!!
Salud-os!!