Totalmente de acuerdo contigo, Josep! Al final, entre la química, nuestros recuerdos y la sugestión, la cata es todo un mundo.
Y sumando a esa parte biológica que comentas, hay un dato científico que dice que el género también cuenta. Resulta que las mujeres tienen hasta un 50% más de células y neuronas en el bulbo olfatorio, lo que les da una ventaja natural para detectar y clasificar esos aromas más sutiles.
Eso sí, como bien dices, la biología es solo el punto de partida. Al final lo que hace al buen catador no es el género, sino las horas de vuelo: la memoria olfativa, el entrenamiento y las ganas de disfrutar. Al igual que ocurre con la música que mencionabas, un gran oído ayuda, pero no te convierte en músico si no trabajas esa ventaja innata que Dios te dio.
Saludos